Ucrania, un conflicto antiguo que traspasa fronteras
Vicent Partal
VILAWEB
http://www.vilaweb.cat/noticia/4169635/20140127/ucraina-conflicte-antic-traspassa-fronteres.html
El conflicto social y político de Ucrania es cada vez más fuerte y la tensión se extiende por muchos rincones del país, más allá de Kiev, la capital. El origen del conflicto es antiguo y los intereses creados en la región superan las fronteras ucranianas, con dos contendientes principales: Rusia y el occidente (y Europa). El director de Vilaweb, Vicent Partal, analiza en este vídeo los intereses estratégicos, geográficos e históricos del conflicto ucraniano. Asimismo, le ofrecemos a continuación diez preguntas y respuestas para comprender qué ocurre en Ucrania.
Diez preguntas y respuestas para comprender Ucrania
1. ¿Por qué protestan los ucranianos?
Después de años de negociaciones, el gobierno actual de Ucrania ha decidido no firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea y, en cambio, se ha mostrado abierto a integrarse más en Rusia. La decisión se anunció el 21 de noviembre y desde entonces el número de manifestantes no ha parado de crecer. Las protestas ya han llegado hasta el extremo de pedir la dimisión del presidente, que buena parte de la población considera un hombre corrupto y autoritario.
2. ¿Esta protesta se puede considerar una continuación de las grandes movilizaciones en favor de Yulia Timoshenko?
Lo es, en parte. La exprimera ministra Yulia Timoshenko, líder de la Revolución Naranja de 2004, está en prisión desde 2011. Desde allí, mantiene una clara posición pro-Europa. De hecho, pidió a la Unión que firmara el acuerdo incluso si la mantenían a ella en la cárcel. La UE, que considera que fue encarcelada por motivos políticos, había avisado de que no firmaría el acuerdo mientras no fuera liberada. Timoshenko ha acabado siendo un icono en la Unión Europea, muy incómoda para los dirigentes ucranianos.
3. ¿Qué papel hace Rusia en el conflicto?
Rusia tiene un gran interés en Ucrania. Siempre la ha considerado como un país casi ruso. Especialmente durante la época soviética, Ucrania y Rusia mantenían una gran alianza eslava frente a las otras repúblicas. Además, el este de Ucrania está prácticamente poblado por rusos y tiene más relación con Rusia que con el resto de Ucrania. De hecho, en Ucrania es donde viven más rusos fuera de Rusia.
El Kremlin apoya al presidente Yanukovich, que tiene su base electoral precisamente en las regiones de mayoría rusa e incluso ha pedido participar en las negociaciones entre Ucrania y la Unión Europea.
4. ¿Y Europa?
En general, la Unión Europea mantiene una actitud prudente, pero Polonia presiona mucho en favor de Ucrania. Una parte de la Polonia anterior a la Segunda Guerra Mundial forma parte ahora de Ucrania y ambos países mantienen muchos lazos, también religiosos por la tradicional oposición entre los católicos -polacos y ucranianos- y los uniatas ortodoxos rusos. En un gesto bastante sorprendente, el exprimer ministro polaco Jaroslaw Kaczynski ha participado en las manifestaciones en Kiev. Polonia fue el primer país del mundo en reconocer la independencia de Ucrania y ambos países llegaron a organizar juntos el campeonato europeo de fútbol.
5. ¿Es cierto que Ucrania está fuertemente dividida?
Regionalmente, es evidente. Existe la Ucrania occidental y la oriental. La occidental habla ucraniano, tiene cifras bajas de emigración rusa, profesa o bien la fe católica o bien la uniatas y tiene un sentimiento claro de pertenencia a Europa.
En cambio, la Ucrania oriental tiene una población mayoritariamente rusa, habla ruso y profesa la fe ortodoxa.
Son dos regiones claramente delimitadas que, de hecho, podrían ser consideradas como dos países diferentes, unidos por un mismo Estado.
6. ¿Esta división también es política?
Absolutamente. Basta comparar los mapas lingüísticos con los políticos para ver que la región pro-rusa vota siempre a los candidatos partidarios de más lazos con Rusia mientras que la Ucrania occidental vota por el acercamiento a Europa. Ninguna elección de las que se han hecho hasta ahora desmiente esta tendencia.
7. ¿Y Crimea?
Crimea es un caso aún más especial. Históricamente, se consideraba ucraniana pero estaba poblada básicamente por tártaros. Los zares se dieron cuenta de la importancia militar que tenía, pues era el único puerto permanentemente practicable de Rusia y tenía acceso al Mediterráneo.
Durante la invasión hitleriana, los tártaros fueron expulsados al Uzbequistán y Crimea pasó a formar parte de Ucrania mientras se convertía en una enorme base militar naval, donde los rusos hoy son mayoría abrumadora.
Después de la independencia de 1991, hubo movimientos para separar Crimea de Ucrania, pero se impuso la tesis general de no alterar las fronteras de las repúblicas soviéticas y Ucrania aceptó una autonomía de Crimea que otorga poderes importantes al gobierno regional.
8. ¿El peso militar de Crimea representa un problema para Ucrania?
Sin duda. Rusia podría aceptar tal vez la integración de Ucrania en la Unión Europea pero, como ya demostró en Georgia, no aceptaría de ninguna manera la integración de Ucrania en la OTAN.
De hecho, en 2008 Vladimir Putin amenazó a la OTAN con impulsar la independencia de Crimea y de la Ucrania oriental si Ucrania entraba a formar parte de la alianza atlántica.
9. ¿Qué papel juega la diáspora ucraniana?
Al igual que ocurría, por ejemplo, con los países bálticos, la diáspora ucraniana era fuertemente anticomunista y se instaló preferentemente en los Estados Unidos, Canadá o Brasil. En Canadá, por ejemplo, viven más de un millón de ucranianos y en los Estados Unidos, más o menos. Durante décadas han sido muy activos en su apoyo a Ucrania contra la URSS y contra Rusia, y ahora se han manifestado claramente contra el presidente Yanukovich y contra los intereses de Rusia.
10. ¿Cómo puede terminar el conflicto?
Es muy difícil saberlo, porque cuesta mucho separar el conflicto estrictamente político dentro de Ucrania de las tensiones entre las regiones rusas y ucranianas de Ucrania y, en definitiva, entre las extensiones de las grandes áreas de influencia de Rusia y Europa. En el conflicto resuena incluso el choque histórico entre el imperio Austro-húngaro (corona de la que formaba parte un buen trozo de la Ucrania occidental, básicamente la Galitzia y los Cárpatos) y el zarismo ruso, que pone de relieve la intensidad y la persistencia del enfrentamiento entre dos formas de civilización política y cultural que se han disputado este territorio durante siglos.
La geopolítica del cisma en Ucrania
Immanuel Wallerstein
LA JORNADA
Ucrania ha estado sufriendo un profundo cisma interno por algún tiempo ya. Éste amenaza con convertirse en una de esas feas guerras civiles que están ocurriendo en más y más países. Las fronteras de la Ucrania actual incluyen una grieta oriente-occidente que es lingüística, religiosa, económica y cultural, y cada bando es cercano a 50 por ciento del total.
El gobierno actual (que se supone dominado por la mitad oriental) es acusado de corrupción y autoritarismo por el otro bando en manifestaciones publicas. No hay duda de que esto es cierto, por lo menos en parte. Sin embargo, no queda claro que un gobierno dominado por la parte occidental pudiera ser menos corrupto o menos autoritario. En cualquier caso, el punto se propone internamente en términos geopolíticos: ¿debe Ucrania ser parte de la Unión Europea o tejer fuertes vínculos con Rusia?
Es, por tanto, quizá inesperado que YouTube muestre ahora una filmación donde la secretaria de Estado adjunto de Estados Unidos para Asuntos Europeos y Euroasiáticos, Victoria Nuland, discutiendo la estrategia política estadunidense sobre Ucrania vis-à-vis con el embajador de Estados Unidos. En esta cinta, la señora Nuland plantea el punto como una pugna geopolítica entre Estados Unidos y Europa (y más en particular Alemania). Es capturada en la diatriba al momento de decir: que se jodan los europeos –los europeos, no los rusos.
Antes de proceder con el análisis, ofrezcamos un poco de compasión hacia todas las personas importantes del momento. En años recientes ha habido mucha discusión acerca de la pérdida de privacidad en las comunicaciones. Pero esta discusión siempre ha estado relacionada con la gente común que es objeto del espionaje de los gobiernos, en particular la Agencia de Seguridad Nacional estadunidense (NSA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, parece que esta pérdida de privacidad ahora se extiende a gente como la señora Nuland. Hay mucha especulación acerca de quién intervino su conversación y quién la tornó viral en el YouTube. El punto es que la pobre señora Nuland ya no está a salvo al decir nada –o al menos nada que ella no quiera que el mundo entero sepa.
Echemos un vistazo a quién es Victoria Nuland. Ella es una superviviente de la clíque neoconservadora que rodeaba a George W. Bush, en cuyo gobierno ella servía. Su marido, Robert Kagan, es uno de los ideólogos mejor conocidos del grupo de neoconservadores. Es interesante entender qué está haciendo alguien como ella en una posición clave dentro del Departamento de Estado de la presidencia de Obama. Lo menos que él y el secretario de Estado John Kerry hubieran podido hacer era retirar a los neoconservadores de un papel así.
Ahora, recordemos cuál fue exactamente la línea neoconservadora en Europa durante los días de Bush. El entonces secretario de Estado, Donald Rumsfeld, fue famoso por decir de Francia y Alemania que eran la vieja Europa en contraste con lo que él consideraba la nueva Europa, es decir, países que compartían los puntos de vista de Rumsfeld entorno a la inminente invasión de Irak. Para Rumsfeld, la nueva Europa eran Gran Bretaña, especialmente, y Europa centro-oriental, los países que fueron alguna vez parte del bloque soviético. La señora Nuland parece tener esa misma percepción respecto de Europa.
Entonces déjenme proponerles que Ucrania es meramente una excusa conveniente o específica para una división geo-política mayor que no tiene nada que ver con su cisma interno. Lo que acosa a los Nulands de este mundo no es la absorción putativa de Ucrania por Rusia –una eventualidad con la que ella podría vivir. Lo que la acosa a ella y a quienes comparten sus puntos de vista es una alianza geopolítica de Alemania/Francia y Rusia. La pesadilla de un eje París-Berlín-Moscú ha amainado un poco desde su clímax en 2003, cuando los esfuerzos estadunidenses de hacer que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas respaldara la invasión de Irak de 2003 fueron frenados por Francia y Alemania.
La pesadilla amainó un poco, pero sigue acechando justo bajo la superficie, y por alguna buena razón. Una alianza así tiene mucho sentido geopolítico para Alemania/Francia y Rusia. Y en geopolítica, lo que tiene sentido es una restricción a la que no puede afectarle mucho insistir en diferencias ideológicas.
Las opciones geopolíticas pueden torcerse por parte de los individuos que ostenta el poder, pero la presión ejercida por los intereses nacionales de largo plazo permanece fuerte.
¿Por qué hace sentido un eje París-Berlín-Moscú? Hay buenas razones. Una es el viraje de Estados Unidos hacia un Pacífico-centrismo, lo que remplaza su larga historia de Atlántico-centrismo. La pesadilla de Rusia, como la de Alemania, no es una guerra China-Estados Unidos, sino una alianza China-Estados Unidos (una que incluyera a Japón y a Corea también). La única manera que tiene Alemania de disminuir esta amenaza a su propia prosperidad y poder es una alianza con Rusia. Y su política hacia Ucrania muestra precisamente la prioridad que le otorga a resolver los asuntos europeos incluyendo a Rusia, en vez de excluirla.
En cuanto a Francia, Hollande ha estado intentando encantar a Estados Unidos actuando como si fuera parte de la nueva Europa. Pero desde 1945 el gaulismo ha sido la postura geopolítica básica de Francia. Presidentes supuestamente no gaulistas como Mitterrand y Sarkozy, de hecho han proseguido políticas gaulistas. Y Hollande descubrirá pronto que no tiene mucha opción, sino la de ser gaulista. El gaulismo no es izquierdismo, sino el entendimiento de que es Estados Unidos lo que amenaza el papel geopolítico de Francia, y que Francia tiene que defender sus intereses abriéndose a Rusia para contrabalancear el poder de Estados Unidos.
¿Quién ganar este juego? Eso sigue por verse. Pero Vicotria Nuland se asemeja un poco al rey Canuto al ordenarle a los mares que amainen. Y los pobres ucranianos pueden descubrir que son forzados a coser sus heridas internas, les guste o no.
Traducción: Ramón Vera Herrera
EL PAIS
Lo que está en juego en Ucrania
TIMOTHY GARTON ASH
Más allá de las barricadas en llamas y los cadáveres en las calles, he aquí cinco grandes cosas que están en juego en el drama de la insurrección en Ucrania.
» 1. El futuro de Ucrania como Estado-nación independiente
La violencia intensa dentro de un Estado, aunque no llegue a la guerra civil, puede seguir dos direcciones totalmente distintas. Puede desgarrar el Estado, como en el caso de Siria y la antigua Yugoslavia, o, si la gente colabora para apartarse del borde del abismo, puede unir más aún una nación, como en Sudáfrica. Un Estado-nación es un país en el que el Estado crea la identidad nacional común de los ciudadanos, en lugar de consolidar una identidad étnica única ya existente.
Un motivo por el que los últimos meses en Ucrania han sido tan caóticos es que, a pesar de ser independiente desde hace más de dos decenios, no es ni un Estado plenamente funcional ni una nación completamente formada. Hablar de “fuerzas del orden” al describir lo sucedido en Kiev durante la última semana es como comparar una merienda de té y pastas con un cóctel de vodka, cartílagos y sangre. El presidente Víktor Yanukóvich es un matón, pero además es un matón incompetente. Unas fuerzas de seguridad eficientes y disciplinadas no dispararían casi al azar contra los manifestantes un instante y dejarían las calles en sus manos un minuto después.
Tampoco la Administración, el Parlamento y la economía de Ucrania tienen nada que ver con los de un Estado europeo normal. Están extraordinariamente infiltrados y manipulados por oligarcas, camarillas y la familia del presidente, también conocida como La Familia. Por poner solo un ejemplo: según la edición ucrania de la revista Forbes, en enero de 2014, el hijo de Yanukóvich, antiguo dentista, obtuvo el 50% de todas las licitaciones del Estado; seguramente la mayor extracción dental de la historia.
Esa situación, además de la brutalidad de los soldados, es la que tanta indignación despierta entre muchos ucranios, algunos de los cuales han dado su vida en la lucha para cambiarla. No obstante, si se logra consolidar el acuerdo propuesto —que consiste en formar un Gobierno de coalición, llevar a cabo una reforma constitucional que devuelva más poderes al Parlamento y celebrar una elección presidencial antes de que termine el año—, estos días cubiertos de sangre podrían pasar a la historia de Ucrania como un capítulo decisivo en el camino hacia convertirse en un auténtico Estado-nación independiente. Si no, el peligro es la desintegración.
» 2. El futuro de Rusia como Estado-nación o como imperio
Con Ucrania, Rusia sigue siendo un imperio; sin Ucrania, tiene la oportunidad de convertirse también en un Estado-nación. El futuro de Ucrania es mucho más importante para la identidad nacional de Rusia que el de Escocia para la de Inglaterra. Hace siglos, los habitantes del territorio que hoy constituye Ucrania fueron los primeros rusos. Hoy, los ucranios van a determinar el futuro de la Rusia actual.
» 3. El futuro de Vladímir Putin
El periodista ruso independiente Konstantin von Eggert dijo en una ocasión que el hecho más importante de la política rusa en los últimos 10 años no se había producido en Rusia, sino que fue la revolución naranja de 2004 en Ucrania. Para el régimen de Putin, la revuelta de 2004 fue la más peligrosa de los 15 años de revoluciones de colores o de terciopelo que habían comenzado en Europa central en 1989. De ahí que, con un talento y un éxito considerables, los “tecnólogos políticos” de Putin empezaran a desarrollar técnicas para contrarrestarla. Para conseguirlo, por supuesto, recurrieron a la brutalidad, pero no solo, porque también contaron con montañas de dinero, varias ONGOG (organizaciones no gubernamentales organizadas por el Gobierno) y una manipulación de los medios de comunicación que hace que, a su lado, el famoso portavoz de Tony Blair, Alistair Campbell, parezca una hermanita de la caridad. Cuando Putin superó la oferta de asociación que le había hecho la UE a Ucrania, llena de reglas y escasa de fondos, con una contraoferta de nada menos que 15.000 millones de dólares, el conocido tecnólogo político ruso Marat Gelman tuiteó: “Instalación en Maidan vendida por 15.000 millones: la obra de arte más cara de la historia” (Maidan es la plaza de la Independencia de Kiev, epicentro de las protestas).
Sin embargo, los planes no dieron el fruto deseado. De modo que, hace 15 días, Putin y Yanukóvich se entrevistaron en Sochi; el lunes pasado, Rusia desembolsó otros 15.000 millones de dólares; y el martes, la milicia de Yanukóvich empezó a utilizar fuego real contra unos manifestantes cada vez más desesperados y en ocasiones violentos. El hecho de que Putin estuviera dispuesto a arriesgarse a una reacción negativa de la comunidad internacional durante sus preciosos Juegos Olímpicos demuestra lo importante que es Ucrania para él. Ahora, ante los acontecimientos ocurridos sobre el terreno, ha decidido emprender una retirada táctica, pero no nos hagamos ilusiones: no va a dejar de intervenir.
» 4. El futuro de Europa como potencia estratégica
De la misma manera que Ucrania no sufre una mera división entre Este y Oeste, desde el punto de vista geopolítico no se trata de saber si Ucrania se une a Europa o a Rusia. Se trata de saber si Ucrania se integra cada vez más en la comunidad política y económica de Europa y al mismo tiempo mantiene una relación muy estrecha con Rusia. Y se trata de saber también si la Unión Europea va a defender los valores europeos fundamentales en su propio umbral, algo que no fue capaz de hacer en Bosnia hace 20 años.
Resulta ya innegable que la UE se equivocó en otoño al presentar un ultimátum y obligar a Ucrania a elegir entre “ellos o nosotros” sin ofrecerle el dinero que tanto necesitaba ni una perspectiva clara de integración en la UE. Como dice el experto en Ucrania Andrew Wilson, la UE acudió con una barra de pan a una pelea con navajas. En las últimas semanas se ha mostrado más astuta. El acuerdo propuesto el viernes fue un éxito diplomático personal de los ministros de Exteriores de Alemania, Polonia y Francia. Ahora bien, ¿puede una Europa debilitada por la crisis de la eurozona tener la imaginación estratégica y la determinación que hacen falta a largo plazo?
» 5. El futuro de la revolución
He escrito que, en nuestra era, el modelo de revolución de 1789 ha sido sustituido por el de 1989: en lugar de la radicalización, la violencia y la guillotina, ahora recurrimos a protestas pacíficas de masas seguidas de una transición negociada. En los últimos tiempos, el modelo está algo maltrecho, no solo debido a las heridas de Ucrania, sino por el otoño violento que siguió a la primavera árabe. Sin embargo, si se consolida el frágil acuerdo ahora conseguido y se contiene la furia en las calles, Europa quizá pueda volver a demostrar que, a veces, somos capaces de aprender de la historia.
Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford, donde dirige www.freespeechdebate.com, e investigador titular de la Hoover Institution, Universidad de Stanford. Su último libro es Los hechos son subversivos: Ideas y personajes para una década sin nombre. Twitter: @fromTGA.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia







