Portugal ya no celebra la Independencia

El año que viene los portugueses no celebrarán su independencia de España. El gobierno de Portugal ha aprobado por ley con efecto al menos hasta el 2018, eliminar cuatro días festivos del calendario laboral.

 

En la reforma propuesta han caído dos fiestas religiosas: Todos los Santos y el jueves de Corpus, y dos fiestas civiles: el día de la Proclamación de la República y el día de la Independencia. Los amigos de Portugal podemos hacer una lectura positiva de la decisión del gobierno de este país del sur de Europa. Además de la evidente racionalización del calendario, el acuerdo sugiere que al cabo de mucho tiempo cuando se ha consolidado la independencia y teniendo en cuenta que se conmemoraba una guerra con un vecino con el cual Portugal comparte su única frontera terrestre, ya no es necesario recordar los hechos un día específico cada año sino que más vale fomentar la buena vecindad. Esto no quiere decir que se olviden de los patriotas que hicieron posible que Portugal recuperase, a partir de la guerra de 1640, su larga tradición de gobierno propio y de apertura al mundo. En este sentido, el Monumento a ‘Os Restaudadores’, bien situado en la plaza del mismo nombre en el centro de Lisboa con sus dos estatuas dedicadas a la Independencia y a la Victoria, recuerda a todos, desde que fue erigido en 1886, que España tiene en uno de sus lados un país interesante. La historia de Portugal es parte muy significativa de la conformación de Europa. Una sociedad con carácter propio y con una frontera con España que no se ha movido desde el siglo XIII, un reino que completó su reconquista del dominio árabe unos 250 años antes que los castellanos, un país que firmó en 1386 el tratado de Windsor todavía vigente hoy, que establecía su relación especial con Inglaterra, tiene sin duda mucho que decir en la conformación de la Unión Europea del siglo XXI. A los navegantes portugueses les debemos el progreso del estudio de la geografía y de la confección de mapas, los estudiantes de economía aprendimos el funcionamiento del comercio internacional a partir del ejemplo del intercambio entre el vino portugués y los textiles ingleses que elaboró David Ricardo. Junto a todo ello, los 60 años de dominio español tras la invasión de 1580 no son más que un episodio triste y negativo que con muy buen criterio el gobierno de Portugal califica de «nada que celebrar».

 

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