El concepto de nación foral propuesta como opción política por Urkullu no la entendí y traté de buscar una salida a los derechos históricos de nuestro pueblo.
Hoy en día, para mí el concepto de foral es casi anecdótico. Nos gusta ser fieles a unas leyes y normas que nos han regido durante mucho tiempo. Los reyes de Navarra y de Castilla y alguno de España o de las Españas lo juraba bajo el árbol de Gernika y creo que así lo hizo Isabel II. Repasando los periódicos nos encontramos con estos titulares: La misteriosa nación foral. Perplejidad en los partidos en el Parlamento Vasco.
El lehendakari nos intentó aclarar ese concepto: nación constituida sobre la base de los derechos histórico. Respeto a la pluralidad de los derechos de los territorios forales.
José Luis Orella aclara, según su concepto, recordando el actual estatuto de autonomía, las dificultades de unión y relaciones entre los diferentes territorios, los conceptos actuales de nación, nacionalidad, el derecho vigente español y europeo, el pueblo vasco como nación y nos habla de la futura unión del pueblo vasco como confederación. Concreta sobre todo en dos aspectos: la participación minoritaria de Euskadi o País Vasco en el conjunto del pueblo vasco como nación y de la relación con otros territorios del mismo pueblo vasco para llegar a un fin común. El PNV nos aclara que el concepto de nación foral es una percha para enganchar la voluntad de los vascos.
Foral es un apellido, una mancheta, una añoranza, parte muy importante de nuestra historia, de nuestra libertad, y de nuestros derechos convenidos de tú a tú, pero hoy día…. El hablar de territorios, Hacienda, Diputación e incluso del pase, todo ello foral, dice poco, por no decir nada.
En Gara, en un editorial bastante extenso, se decía entre diferentes matices que lo de nación vasca es una estupidez sin sentido con intenciones de contener un proceso de autodeterminación, y lo calificaba de muy falso. La dirección del PNV y su concepto de la territorialidad, como uno de nuestros puntos más entrañables de nuestras aspiraciones, nos defrauda ya que no cuenta con Iparralde, aunque nosotros, los vascos de la Navarra marítima, deberíamos reflexionar sobre si los de la alta y los de norpirenaica quieren en su día estar unidos. El pueblo soberano no sabemos de política. En general, opinamos, votamos, pero nada más. Lo bonito es hablar de la nación vasca y del Estado navarro, pero… eso igual no es conveniente.
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