Mosén Pierres de Peralta

Hoy se cumplen 557 años del asesinato en Tafalla -en el lugar que indica la cruz de la fotografía- del obispo Nicolás de Chávarri por parte del traicionero señor de la guerra agramontés, mosén Pierres de Peralta. Hay que decir que el obispo Nicolás también era agramontés, pero eso no le sirvió para salvar su vida. Así se las gastaban en Navarra por aquellos años.

Fue un 23 de noviembre de 1468, y así lo cuenta la princesa Leonor en una carta dirigida pocos días después al Concejo de Tudela:

«…Et en el mesmo instante en nuestra presencia juró al cuerpo de Jesucristo e a la verdadera cruz, que al dicho obispo goardaría e defendería la honor, estado en persona suya; e cualquiere cosa que sintiese contra su persona, lo manifestaría; e por señal de amistad le dio el beso de Judas.

Las cosas seyendo así pasadas, el miércoles más cerca pasado, que fue a veinte y tres del present mes de noviembre, a requesta del malvado e sobredicho caballero, inviamos por el dicho obispo que viniese desta villa et fuera a la iglesia del señor Sant Sebastián, donde teníamos novena, el cual cumpliendo nuestro mandado viniendo a nos, el dicho mosén Pierres como traidor e malvado caballero lo fizo matar públicamente, casi en nuestra presencia, cometiendo crimen de lesa majestad por ser la principal persona de nuestro Consejo e único prelado e pastor de aqueste reino, en grant ofensa nuestra, faciéndonos matadora e causadora de la muerte del dicho obispo, los cuales delitos cometidos por este traidor malvado e todos sus secuaces, consejadores e consentidores, deliberamos de perseguir por todas aquellas vías rigurosas que podemos e debemos…»

Ni que decir tiene que mosén Pierres (siempre con el apoyo de su amo, el aún más nefasto que él mismo, rey Juan II) salió de rositas de este crimen. También le ayudó en ese empeño -como siempre, su malvado hermano Martín- aquel a quien el príncipe de Viana describió de esta manera:

«Es Martín de Peralta mi más mortal enemigo, a quien mi padre me entregó para que me quitase la vida, pues sé que Martín tenía ya el veneno dispuesto para matarme…».

En cuanto al asesinado obispo, fue el último navarro en regir la diócesis de Pamplona hasta nada menos que 267 años después de su muerte, pues el Vaticano no juzgó ni sigue juzgando a los clérigos navarros dignos de suceder a San Fermín en su propia sede. De hecho, desde 1468 -fecha en la que Nicolás de Echávarri fue alanceado en Tafalla por mosén Pierres- y hasta hoy mismo, tan sólo 4 navarros más han sido considerados capaces de lucir la mitra iruñesa. Pero dicen que doctores tiene la Iglesia…

Y hasta no hace mucho tiempo, sobre todo en la Ribera, se seguía diciendo de las personas malvadas y enredadoras -que en Navarra nunca han faltado-: «Ese es más malo que Pierres…»