«A los especuladores les gustan países pequeños como Grecia»

En su último libro, Freefall (Caída libre) compara la crisis del 2008 con una persona que vive una experiencia próxima a la muerte: la aprovecha para cambiar sus prioridades y valores. Pero no parece que el mundo lo haya hecho, advierte el premio Nobel, Joseph Stiglitz, quien hoy pronunciará una conferencia en el marco de Cornellà Creació, en el que participa EL PERIÓDICO. La especulación y los viejos errores reinan.

–¿Por qué a Grecia le pasa lo que le pasa con los mercados?

–El problema esencial es que los mercados suelen estar locos, son irracionales, tanto en la exuberancia como en el pesimismo.

–¿No hacen entonces una valoración de cómo está el país?

–No siempre son bienintencionados. Y los especuladores ven una oportunidad de explotar la debilidad y sacar beneficios de la situación de Grecia sin atender a las consecuencias sociales de su actuación. A los especuladores les gustan los países pequeños como Grecia porque no precisan tanto dinero para sacar partido.

–¿Y qué le parece que Grecia recurra al BCE, al FMI y a la UE?

– Grecia quiere que los especuladores y los mercados sepan que no le asusta pedir ayuda. Piensa que así la posibilidad de los especuladores de ganar dinero desaparece. Pero la estupidez de los mercados lleva a que solo miren el pasivo y no el activo. Cuando analizan las empresas miran el patrimonio neto, no solo las deudas. En el fondo es un planteamiento ideológico tendente a reducir el peso del Estado.

–¿Es igual la situación española?

–Grecia tiene dos problemas propios y diferentes de los de España: una ratio de endeudamiento superior al 100% del PIB y antes de la crisis ya tenía déficit. Además el Gobierno anterior, no el actual, que actúa honestamente, era corrupto y realizaba maquillajes contables, ayudado por uno de los mayores bancos de inversión de EEUU.

–¿Debe ser la solución abaratar el despido o rebajar salarios?

–El mayor problema de España y de Europa es el escaso crecimiento de la demanda. Cualquier cosa que la frene, debilitará la economía. Bajar los salarios la debilitaría y sería contraproducente. En EEUU los salarios han sido flexibles y se ha debilitado el consumo. Por eso se espera que la recuperación sea muy lenta. A pesar de tener un mercado laboral flexible y de haber recibido un impacto de la crisis menor que otros países, uno de cada seis estadounidenses no halla un empleo a tiempo completo. Tenemos un mercado laboral flexible y no resolvimos el problema.

–¿Qué tiene que hacer Europa?

–Uno de los errores proviene del momento en el que se creó el euro. Entonces se eliminaron dos mecanismos esenciales de ajuste: el de tipos de cambio y el de tipos de interés. Y no se creó lo que yo denomino un fondo de solidaridad para la estabilidad. Lo crearon para los nuevos socios pero no pensaron lo que podía suceder cuando el euro se viera envuelto en una crisis. Y ahora lo notan. En EEUU tenemos una sola moneda, pero, a diferencia de Europa, el paro de California lo paga todo el país.

–Pero Alemania…

–Hay que establecer un fondo de solidaridad, no un plan de rescate. Si prestara dinero a Grecia, Alemania podría sacar beneficio, ya que podría dejar al 3% un dinero que le cuesta el 2% y recuperar lo prestado. Esa no es la forma cómo se rescató por ejemplo la aseguradora AIG en EEUU. Ahí el Estado perdió dinero. Pienso que Alemania, que tiene superávit, debería ver que su modelo se beneficia de todo esto, pero que para continuar es preciso un fondo de solidaridad o algo similar. Pero hay que hacerlo lentamente.

–¿Por qué dice que EEUU ha afrontado de forma errónea la crisis?

–Con lo hecho, como las ayudas a los grandes bancos en detrimento de los pequeños y medianos que daban préstamos a las pymes, se ha creado un capitalismo que socializa las pérdidas y privatiza las ganancias. Y eso destruye cualquier incentivo.

–En plena crisis se habló incluso de refundar el capitalismo. Ahora, cuando la situación económica mejora, esto parece que se va diluyendo…

–En EEUU, nunca se ha planteado la cuestión en los mismos términos que en Europa. En ningún momento se planteó que algo fallara en el capitalismo como modelo. Se vio como un problema de fontanería, un atasco en las cañerías. Por eso se pensó que llamando al fontanero, y con unos arreglos, la cuestión se solventaba. En todo caso, en ambas riberas del Atlántico, a medida que la economía ha salido de la caída libre –no creo que de ningún modo se haya recuperado– se impone la tesis de que vamos hacia la recuperación.

–Y ¿lo estamos o vamos camino de una salida de la crisis en forma de L o de W?

–Lo veo como una forma de raíz cuadrada con una línea horizontal muy alargada con pequeñas oscilaciones. La cuestión es cuánto tardaremos en llegar al pleno empleo, no cuándo se sale técnicamente de la recesión, que muchos países ya lo han hecho. Los optimistas dicen que eso no llegará hasta mediados de esta década, o sea, en tres, cuatro o cinco años.

 

Publicado por El periodico de Catalunya-k argitaratua