¡Qué país!

De charanga y pandereta para unos, reserva espiritual de Occidente para otros. ¿Reserva de panderetas espirituales? ¿Espíritu occidental de charangas? ¿Charanga de reservas occidentales? ¿Pandereta occidental de charangas espirituales? Vaya usted a saber, cualquier cosa menos un país serio. Eso es una vez más lo que nos han demostrado los políticos de los dos partidos que desde hace ya demasiados años gobiernan las charangas, las panderetas y las reservas espirituales españolas.

 

De una parte, el PSE reunido por primera vez en decisivo cónclave después de su exitazo electoral, presenta la triste aridez de un encefalograma plano, renombrando y confirmando como sus máximos dirigentes, a los señores López y Ares, primeras cabezas de su debacle. ¿Qué se puede esperar de un partido con tal penuria de cuadros y tan escasa imaginación para buscarlos?

 

Por otra parte el señor Rajoy, el que no cumple sus promesas pero sí su deber. ¿Desde cuándo cumplir las promesas no es un deber, sobre todo, en un político que ha ganado unas elecciones apoyado en esas promesas? Saliendo en defensa de la honradez de un PP, puesta más que en duda por acusaciones públicas de las más graves corrupciones, nos llama tontos a todos, publicando sus declaraciones de renta y de patrimonio de los últimos años, en las que hasta el más tonto de los antes mencionados tontos sabe que no va a encontrar dinero oscuro. Aun así este buen señor ha reconocido ingresar, ganar es otra cosa, 2.000.000 de euros en diez años, ha incrementado su patrimonio en un 43,7 % en cuatro años de exclusiva dedicación a la política y ha tenido el cuajo de subirse un 27% el sueldo, cuando el paro del país que gobierna afecta a 6.000.000 de desgraciados y a sus familias, cuando su economía y su prestigio internacional se han ido al carajo.

 

Y si nos atenemos a los últimos resultados electorales y a los previsibles, estos son los dos únicos partidos de gobierno en España. ¡Qué país, qué paisanaje! ¡Qué futuro! Charanga y pandereta, fútbol y lotería, chulería y matonería, soberbia y prepotencia, hipocresía, codicia y ramplonería. ¿Cuándo nos marchamos?

 

http://www.deia.com/2013/02/28/opinion/cartas-al-director/que-pais