Cataluña es uno de los lugares más privilegiados del planeta para instalar centrales nucleares. Se derrocha mucha energía. Muchísima. Estamos dejando perder fisiones nucleares que serían la envidia de cualquier ONG de átomos. Por no hablar de los siempre infravalorados neutrones y protones. Perdemos energía con el monumento franquista de Tortosa; los okupas de Gracia; los presupuestos de la Generalitat; la liofilización del carquiñol virgen, o la cría de los champiñones salvajes en el Pirineo. Pensemos todo lo que podríamos hacer con esta energía. Hermanada. Unida. Reactiva. No queremos ser una nación, queremos ser una fisión. Y ahora, toca abrirse de piernas.
Se habló de piernas en el último pleno del Ayuntamiento de Barcelona (día 27). El grupo de la CUP preguntó qué pasa con unas extremidades que salen en la campaña de popularización de la línea 9 del metro iniciada en abril por Transportes Metropolitanos de Barcelona. Vídeos, carteles, fotos… de gente normal usando la línea. En una de las múltiples imágenes aparece un chico sentado con las piernas entreabiertas. Estamos ante una enfermedad subterránea. Y la ciencia de las profundidades ya ha puesto nombre: ‘manspreading’ (*). Hombres despatarrados, como diría el filósofo del sofá. Repitamos todos, ‘manspreading’: la práctica de algunos hombres de sentarse en el espacio público con las piernas abiertas. Entremos. Para la concejala de la CUP Maria Rovira, «desde una óptica feminista esto se considera una práctica machista». Muy bien, cerezo. Ciencia y ojos sin legañas. ¿Hay ‘manspreading’ y no hay ‘womanspreading’? ¿No hay mujeres que abren las piernas en el metro? ¿Y niños? ¿Y gordos, delgados, altos, bajos, blancos, amarillos, verdes, daltónicos, superdotados? Porque, a pesar de ser hipermétrope, yo cada día veo infinidad de extremidades caleidoscópicas y multiformato espatarradas como un buffet libre de carretera. ¿Por qué ‘man’? ¿Por qué hombre? ¿Los hombres tienen el patrimonio de la apertura de patas en el metro? ¿Esto es verdaderamente machismo? ¿Por qué llamamos ‘manspreading’ cuando de lo que hablamos realmente es de mala educación pura y dura? ¿La mala educación es genética sólo de los hombres? ¿Qué piensan las piernas de todo este asunto
Piernas, ayudadme. Preguntaba la concejala Rovira si la imagen de las extremidades sería retirada. Si en la próxima campaña de comunicación de la línea 9 se revisaría este hecho y se harían campañas específicas para denunciar «esta práctica machista en el espacio público» en esta «ciudad patriarcal». Contestaba la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal. No se retira la imagen. Pero la próxima campaña será para sensibilizar y mejorar la convivencia en el espacio público. Y también incorporará perspectivas de género y prácticas como el ‘manspreading’. Muy bien. Pues también debería ser de ‘mujeresspreading’, ‘niñosspreading’, ‘moscardonesspreading’, ‘saltimbanquisspreading’… No hablamos de hombres. Hablamos de todos. Hablamos de mala educación. No se puede jugar a confundir el humo con el asado. Ni las piernas con los encefalogramas. Vamos a estirar las piernas.
Porque sí, porque, demasiadas veces, tenemos que huir por piernas. Criminalizados. Estereotipados. Aplastados. También soy miembro de una minoría: blanco, heterosexual, catalán, escribo con la mano izquierda… Y soy hombre. Desde la placenta de mi madre trato a las mujeres de tú a tú. No voy con una sierra eléctrica, ni con una broca para atacar a las mujeres. Así somos la mayoría. También existimos. También tenemos derechos. También tenemos sentimientos. No ayuda a nadie, ni a hombres ni a mujeres, que se discrimine con etiquetas únicas, exclusivas, falsas e injustas como el ‘manspreading’. Al final, se conseguirá que muchos hombres huyamos con el rabo entre las piernas.
(*) https://es.wikipedia.org/wiki/Manspreading
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