Guerras censuradas en TV3

La guerra es tan antigua como la especie humana. Hace siglos, las armas eran rudimentarias y también los medios de transmisión de la información, y para tener conocimiento del resultado de un conflicto bélico era necesario que alguien tomara un caballo y, al cabo de unos días o semanas, la noticia llegaba al gobernante de turno. También cabe decir que antiguamente ya se utilizaba la manipulación de los hechos en el campo de batalla para dar una versión interesada al pueblo, como hizo el faraón Ramsés II después de la batalla de Cade contra los hititas, en 1274 a. C., que acabó en empate, pero que en Egipto se explicó como una gran victoria local. En un templo de Abu Simbel se puede ver la batalla en imágenes en forma de bajorrelieve donde aparece el faraón sobre un carro de guerra disparando flechas contra el enemigo.

Con la aparición de la televisión e internet, hoy día recibimos las noticias instantáneamente y podemos ver un bombardeo que ha tenido lugar por la mañana mientras estamos almorzando en casa. Las armas son hoy más sofisticadas y matan más que antiguamente, y los medios de comunicación también son más sofisticados y, como en la antigüedad, también nos manipulan. El historiador y diplomático británico Edward H. Carr decía que la ideología de quien escribe historia determina la selección y omisión de los hechos que relata, y el mismo principio puede aplicarse al periodismo.

Actualmente, hay muchas zonas en el mundo con conflictos violentos, pero durante los últimos dos años en la televisión catalana sólo hemos visto la guerra Israel-Hamás y la de Ucrania (de vez en cuando). El caso de Ucrania se entiende, porque se trata de nuestro continente y lo tenemos cerca. ¿Y el caso de Gaza? Se podría decir que es por el terrible número de fallecidos: más de 60.000. Pero si este es el criterio, alguien debería explicar por qué TV3 no informa de un conflicto mucho más grave: la guerra civil en Sudán, que comenzó en 2023 y en la que se estima que el número de fallecidos es de 150.000 (según la BBC), con 12 millones de desplazados. Según la organización Human Rights Watch, en la zona de Darfur los árabes están llevando a cabo violaciones masivas de mujeres de otras etnias, destruyendo poblaciones y asesinando a miles de personas para realizar una limpieza étnica. El Tribunal Penal Internacional lo ha calificado de genocidio. Todo este tema lo sigo en medios británicos, porque TV3 no dice nada. Tampoco informa de las masacres en Yemen ni de los asesinatos de cientos de cristianos por parte de musulmanes que ha habido este año en la República Democrática del Congo y en Nigeria.

Un amigo mío dice que, hoy en día, ir contra Israel está de moda mientras que denunciar según qué crímenes va contra la doctrina ‘woke’ tan presente actualmente, según la cual los occidentales (incluidos israelíes) tenemos la culpa de todo lo que ocurre en el mundo, y los crímenes de otras etnias o religiones se esconden sistemáticamente. No sé si mi amigo tiene razón, pero los catalanes no nos merecemos una televisión que nos esconde hechos tan graves mientras informa sólo de hechos mediáticos, incluida la flotilla de instagramers que costó millones de euros en el transporte de una ayuda humanitaria misérrima que sabían que jamás llegaría a puerto, y por tanto fue una farsa para hacer publicidad de quienes estaban de crucero y una charlotada. Si hubieran dado directamente lo que costó la expedición a la Media Luna Roja, que trabaja sobre el terreno, habrían podido comprarse muchos alimentos o medicamentos para poder entregar a las personas necesitadas. A los cruceristas la ayuda humanitaria les importaba un pimiento; sólo querían la foto y los titulares.

EL PUNT-AVUI