Escocia: ¡adelante!

Lo que pasa en Escocia nos interesa. Porque allí, como aquí, hay una voluntad clara de que el mapa de Europa tenga más colores. Por ello, los catalanes hemos seguido con atención la campaña y el resultado de las últimas elecciones en el Reino Unido de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte. Un Reino Unido que, en la expresión de algunos comentaristas, podría ser cada vez menos unido. De hecho, si comparamos los panoramas inglés y escocés los resultados de la semana pasada muestran dos realidades bien distintas. Por suerte, en un mundo globalizado donde las relaciones de todo orden entre países son abiertas, sin trabas, estas diferencias políticas no tienen que preocupar. Sólo hay que encontrar la buena manera de afrontarlas y de establecer unas nuevas reglas de juego, del juego democrático.

El hecho es que un escocés del siglo XVIII, Adam Smith, escribió la obra ‘Una investigación sobre las causas y el origen de la riqueza de las naciones’ cargado de entusiasmo sobre el capitalismo y la economía de mercado. Smith, profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Edimburgo, creía que el sistema económico que comenzaba a funcionar en la Escocia de la Ilustración tenía que implicar un incremento de la libertad en todos los aspectos de la vida. El estímulo a la actividad económica y a la circulación de las ideas tenía que hacer posible una humanidad que dejara atrás la miseria, tanto la material como la moral.

Hoy, el hecho es que Mhairi Black, una chica escocesa de 20 años, estudiante de Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad de Glasgow, ha ganado unas elecciones en su distrito -Paisley y Renfrewshire Sur- con un discurso que hace una crítica radical al capitalismo. La que será la diputada más joven que ha habido en el Parlamento de Westminster desde hace más de 300 años ha argumentado que el sistema capitalista ha servido para crear más y más riqueza, pero no ha sido capaz de hacer que la abundancia de bienes producidos se reparta de forma justa entre los que han contribuido a su obtención. Lol significativo del caso es que el escaño que ocupará la joven Mhairi había sido hasta ahora feudo seguro del Partido Laborista.

Es evidente que la estruendosa victoria del Partido Nacionalista Escocés no se explica sólo porque han sustituido la antigua propuesta socialista por un radicalismo moderno; no pueden creer que una mayoría abrumadora de ciudadanos escoceses sean anticapitalistas, sino que la gracia del SNP es que ha sabido hacer convivir en sus listas candidatos con ideas bastante diferentes sobre el cómo y el porqué del presente y el futuro del sistema económico y social que habrá que diseñar para el futuro cercano.

Porque se trata precisamente de eso, de sentirse protagonistas y responsables del futuro. En este sentido, tanto a los obreros de Paisley como a los burgueses de Edimburgo la imagen de los líderes de los grandes partidos británicos pidiendo juntos el no a la independencia de Escocia en el referéndum del pasado 18 de septiembre se les quedó grabada, como la encarnación de un pasado que debe abrir la puerta a la transformación, a una nueva situación.

Posiblemente, un buen grupo de votantes que dijeron no a la independencia en el referéndum se han dado cuenta ahora de la inviabilidad de las promesas federalistas hechas desde Londres. Es decir, votantes que han decidido apostar ahora porque el futuro de Escocia el decidan los escoceses. Toda una lección para los indecisos catalanes, sin olvidar la solidez de la flamante primera ministra de Escocia, Nicola Sturgeon. El debate sobre la independencia, pues, sigue más vivo que nunca, paralelo a la promesa del reelegido Cameron para consultar el encaje del Reino Unido en la Unión Europea.

Los humanos nos sentimos llamados por propuestas positivas, aunque a lo que queremos decir sí no esté completamente definido. Las personas tenemos inteligencia y voluntad, y somos capaces de asumir la incertidumbre de un futuro mejor. Los escoceses están en camino; los catalanes también. Con la democracia como bandera.

EL PUNT – AVUI