Entrevista a Muriel Casals, presidenta de Òmnium

«Es más utópica la federación con España que la independencia»

 

Muriel Casals (Avinyó, Provença 1945) está convencida de que la federación con España es mucho más utópica que la independencia de Cataluña. Respecto al Pacto Fiscal, la presidenta de Òmnium Cultural, propone un movimiento llamado «objeción fiscal», que consistiría en no pagar los impuestos a la Hacienda Pública española, si el pacto fiscal fracasa. Y en cuanto a la lengua catalana, Casals asegura que los ataques que recibe son fruto de una obsesión existente por la homogeneidad, es decir, les produce angustia que haya múltiples lenguas en el territorio español.

 

¿Qué es más utopía: la federación con España o la independencia de Cataluña?

Fácil. Es mucho más utopía la federación con España. Porque quiere decir diferentes entidades que se federan. Por lo tanto, debe haber varios que quieran federarse. Y en el caso español no se quiere. En todo caso debería ser lo contrario. Primero proclamar la independencia y después federarse. Pero, hacerlo con alguien con el que ya estás unido, es extraño.

 

El pacto fiscal es muy difícil. Si no se consiguiera, ustedes proponen una medida de fuerza que sería no pagar impuestos a la hacienda española. ¿Lo dicen de verdad?

La objeción fiscal que nosotros proponemos está dentro de la categoría de la desobediencia civil. Pero a nosotros nos gusta más plantearlo como una obediencia a quien legítimamente debe recaudar los impuestos. Esto se puede leer de dos maneras. La primera es que empezamos a practicar la soberanía fiscal: tenemos un gobierno y éste debe recaudar. Y la segunda, que es una manera de presionar a la Generalitat para que lo asuma.

 

¿Lo han hablado con el Gobierno? ¿Cuál ha sido la respuesta?

No. No lo hemos hablado porque todavía estamos estudiando la campaña. Antes de llevarla a cabo, queremos dar un margen de tiempo al Gobierno de la Generalitat para que negocie el pacto fiscal. De todos modos, estamos muy atentos a esta negociación. Si esta fracasa nos pondremos a ello.

 

¿Pero sería posible hacer esta campaña que proponen?

Es posible, y de hecho ya hemos empezado a hablar con expertos sobre el tema. Pero no es fácil de hacer. Desde nuestra perspectiva creemos que es importante que sea masiva. Y somos optimistas porque jugamos con el prestigio de Òmnium Cultural. Tenemos la suficiente información sobre qué piensan y sienten de sus impuestos los ciudadanos de Cataluña

 

Tras la sentencia del TSJC sobre el catalán en la escuela, ¿está en peligro el modelo de inmersión lingüística?

Yo no diría que está en peligro, porque hemos demostrado que somos capaces de defender el catalán con éxito, pero seguimos en estado de alerta. La sentencia es tranquilizadora porque dice que la ley de educación catalana no se puede tocar. Pero sí deja resquicios a las familias que pidieron escuela en castellano… Supongo que Convivencia Cívica insistirá en ello, pero esperemos que el Supremo se comporte de manera justa. Nosotros creemos que la justicia está al lado de la razón, y ésta es que el catalán es la lengua vehicular de la enseñanza de Cataluña. Pero, como por desgracia también hay dosis de irracionalidad en el sistema judicial español, estemos atentos.

 

¿Por qué hay este intento repetido de atacar y desestabilizar la lengua y la cultura catalana?

Es una obsesión por la homogeneidad. Desgraciadamente, en el conjunto español, algunos colectivos quieren que todos hablamos una misma lengua. Les produce angustia que haya múltiples lenguas en su territorio…

 

La popular Alicia Sánchez-Camacho pidió que se les retirara la subvención, pero el gobierno anunció que renovaría el convenio con Òmnium hasta el 2013. ¿Esperaban esta reacción?

El gobierno hizo público algo que ya estaba. Es una medida simpática, pero a nosotros no nos cambia nada. Sobre todo, esta postura de CiU es una manera de decir «nosotros mandamos». Porque alguien podría pensar ¿quién manda aquí? ¿los del gobierno o el PP?.

 

El primer secretario del PSC, Pere Navarro, se ha reunido con usted. ¿Ve el nuevo PSC más catalanista que el de José Montilla?

Yo no sabría poner grados de catalanismo, pero en todo caso, desde nuestra perspectiva, es muy importante que el sentimiento catalanista impregne todos los partidos políticos catalanes, y también el partido socialista. Y en buena parte es así, aunque a veces tiene dificultades por su relación con el PSOE. En principio, sin embargo, no hay que dudar del catalanismo de los líderes socialistas.

 

Pero el PSC fue el único partido que presentó una enmienda a la totalidad a la ley de consultas, aunque luego se echó atrás…

No acaba de situarse. Quieren avanzar hacia las máximas atribuciones del Gobierno de la Generalitat, pero no quieren herir a sus compañeros españoles. Tienen más hándicaps que otros, que no tienen compañeros tan homogeneizadores.

 

Parece que el número de afiliados en Òmnium no para de crecer en los últimos meses. ¿A qué se debe?

Se debe a que el sentimiento catalanista crece. Hay muchas personas que saben que trabajar por tu país y hacerlo rodeado de gente amiga es una buena manera. Y nosotros ofrecemos eso. Hacer cosas a favor de la lengua y la cultura catalana en un grupo amistoso.

 

¿Está supliendo Òmnium carencias que tiene la administración?

Puede que a veces haga de complemento. Nosotros tenemos muchos proyectos, muchas iniciativas que van dirigidas a conseguir que los catalanes de hace poco se incorporen plenamente como ciudadanos de aquí. O que los que hace muchos años que están, se lancen a hablar catalán. Esta es una tarea que, en parte, la hace el gobierno. Pero el problema es que las necesidades que hay son muchas más que los recursos de los que dispone la administración. A menudo Òmnium realiza tareas de colaboración. Sobre todo, con los ayuntamientos.

 

¿Qué queda de la manifestación del 10 de julio contra la sentencia del Estatut, que organizaron ustedes?

Para muchos ciudadanos queda la convicción de que en España difícilmente hay lugar para la especificidad catalana. Y queda un cambio de lenguaje por parte de muchas entidades y muchos partidos políticos. El país es mucho más soberanista de lo que lo era antes del 10 de julio.

 

¿Fue un antes y un después en el catalanismo?

Yo creo que sí. Ese momento es el final del catalanismo tradicional que tenía la obsesión de transformar España. Y ahora no es así. La gente se dio cuenta de que no se puede seguir con esta mala relación. Por lo tanto, debemos encontrar el camino. Ahora nuestro trabajo es construir Cataluña en el mapa del mundo. Esto lo vemos mucho más claro y explícito desde la manifestación del 10 de julio. Pero, yo añadiría que viene desde el proceso de las consultas sobre la Independencia.

 

Ayudó que Òmnium sea una entidad de referencia…

No. Ya lo era. Si Òmnium jugó ese papel fue por la historia que tiene. Con el trabajo hecho todos estos años, se ha ganado el respeto y el prestigio. Sobre todo, para moverse en un terreno neutral. Todo ello, ya se lo había ganado previamente.

 

Ahora se ha fundado la Assemblea Nacional Catalana que tiene por objetivo hacer un referéndum por la independencia en 2014. ¿Como lo ve Òmnium?

Para nosotros, cualquier entidad o grupo que trabaje para que Cataluña obtenga más soberanía es bienvenido. Nos encontramos que coincidimos en trozos del camino con mucha gente diversa. Esperamos que dé sus frutos. Está aglutinando la ilusión de mucha gente. Ser independiente es algo muy serio, y da un poco de vértigo. Pero al mismo tiempo es una aventura estimulante. Construir tu país es atractivo. Y que alguien no tenga ganas de hacerlo es triste.

 

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