Se trata de un municipio con algo más 2.000 habitantes, situado en la comarca Pallars Sobirá, en los Pirineos de Lleida
municipio catalan nombre euskera Oficina de Turisme del Pallars Sobirà
El euskera es riqueza cultura y es historia. Un idioma que, a priori, no pertenece a ninguna familia lingüística conocida y que se ha llegado a comparar, tal y como señalan desde el Gobierno vasco, con el antiguo íbero y lenguas del Cáucaso.
Según un estudio de 2022 del Instituto de Estadística de Navarra (Nastat), el 26,7% de la población navarra de 3 o más años tiene algún conocimiento de euskera y el porcentaje de población vascohablante se sitúa en el 15,1%. Tal y como señalan, el porcentaje de población de 3 o más años vascohablante se sitúa en 15,1%, el de personas vascohablantes receptoras es 11,6% y el de personas no vascohablantes es 73,3%.
Respecto a 2021, el porcentaje de personas vascohablantes ha aumentado dos décimas y el de personas vascohablantes receptoras permanece invariable. Por sexo, el 15% de los hombres son vascohablantes, el 11,7% son vascohablantes receptores y el 73,2% son no vascohablantes. Una lengua de la que, a medida que se siguen descubriendo datos e informaciones sobre ella, sigue sorprendiendo.
El pueblo catalán con nombre en euskera al que «la varita mágica de la fortuna ha tocado varias veces»
Un idioma que cruza frontera. «Al contrario de lo que muchos creen, el nombre del pueblo catalán de Sort no tiene nada que ver con la suerte, a pesar que la varita mágica de la fortuna ha tocado varias veces a esta localidad del Pallars Sobirá, en los Pirineos de Lleida«, señalan desde la prestigiosa revista National Geographic.
Y es que, tal y como explica, el redactor de Viajes National Geographic, Juan Pedro Chuet-Missé, «la razón de la confusión idiomática fue aprovechada por el empresario Xavier Gabriel a mediados de los ’80, que gracias a las abultadas ventas de décimos y una intensa campaña de marketing de su administración de lotería La Bruixa d’Or (que vendió cuatro veces el Gordo de Navidad) logró que Sort se convierta en sinónimo de buena suerte».
Aunque, tal y como explican desde la publicación, suerte es sort en catalán, lo cierto es que «el origen del nombre del pueblo hay que buscarlo en una antigua variante del euskera que se hablaba en los valles del Pirineo catalán antes de la llegada de los romanos».
Según describe el filólogo Joan Coromines en el ‘Onomasticon Cataloniae’, el origen de Sort se encuentra en el término ‘suburiti’, que deriva de la palabra en euskera ‘çubiri’, formada por la conjunción de ‘çubi’ (puente) con ‘iri’ (pueblo). Lo que se traduce en ‘pueblo con puente’. «En la página 186 del volumen VII de esa enciclopedia lingüística, que se considera la obra cumbre de Coromines tras haber recopilado 400.000 topónimos durante 60 años, el filólogo dice que el nombre ‘çubiriti ‘denominaba ‘al puente que formaba el centro de gravedad de la comarca’, relatan desde National Geographic.
Otros pueblos catalanes con nombres en euskera
Pero Sort no es el único municipio catalán cuyo nombre está ligado la euskera. «Otro pueblo del Pirineo, El Pont de Suert, en la comarca de la Alta Ribagorça; aunque este nombre, instaurado en el siglo XIII, según Coromines, curiosamente jugaría a la redundancia porque significaría ‘el puente del puente’. Estos valles del Pirineo catalán tienen varios pueblos con nombres que derivan de la variante local del euskera. Por ejemplo, el pequeño Les (en la Vall d’Aran) podría derivar del vasco ‘lez’, que significa ‘lugar o sitio’; o Bagergue (en la misma comarca), cuyo sufijo ‘egue’ es común en ese idioma para denominar un núcleo habitado. Otro ejemplo es Unarre, un pequeño poblado de la cara norte del valle de Aneu, cuya etimología sería la unión de ‘ur’ (agua, río…) y ‘arre’ (gris, turbio), o sea río de agua turbias, en referencia al curso de agua que desciende a Esterri d’Aneu, capital del municipio», relatan desde National Geographic.
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