Los procesos de independencia mayoritariamente se producen en el momento De máxima debilidad de los estados o imperios
En la conferencia Building a New State, organizada por Soberanía y Justicia, se reflexionó y debatió sobre el día D+1, el día siguiente de la independencia de Cataluña. Cuestiones como las consecuencias legales y económicas de la separación fueron abordadas por expertos internacionales.
Una de las conferencias más interesantes fue la de la abogada eslovena Ana Stanic, que abordó los aspectos financieros de la sucesión de Estados. Regulada principalmente por la Convención de Viena de 1983 sobre la «sucesión de Estados en relación a las propiedades, archivos y deudas de Estado», la separación puede ser más o menos beneficiosa según si se entiende que hay disolución del Estado español o bien sólo secesión de Cataluña. En ambos casos todos los bienes inmuebles (carreteras, edificios… ) y móviles (trenes, mobiliario, equipamiento… ) propiedad del Estado español, localizados en Cataluña, pasarían automáticamente al nuevo Estado catalán. Pero para la propiedad estatal en el exterior (embajadas… ) hay diferencias importantes según en qué caso nos encontremos. En cuanto al reparto de la deuda del Estado la diversidad de soluciones es muy grande. Como principio general hay que seguir un criterio de equidad en el reparto de bienes y deudas, y la concreción de este principio pueden ser la población o el peso económico (PIB relativo) o una combinación entre ambos. Y a menudo instituciones como el FMI intervienen en el mismo.
Hay que prepararse para el día D+1 con iniciativas como esta conferencia. Pero no hay que olvidar el día D y los previos al día D, porque todavía falta una hoja de ruta política clara y consensuada hacia la independencia. En la definición de este proyecto, Catalunya no puede quedar prisionera de debates pasados y es necesario que de manera urgente aborde cuestiones nuevas que la crisis económica europea harán aflorar. Más allá de la obviedad de los efectos menores que la crisis tendría en Cataluña sin déficit fiscal, la crisis europea es tan compleja que exige una reflexión propia catalana. En los años noventa, diversos estudios advertían que la zona euro no cumplía los requisitos para ser una zona monetaria óptima (productividades muy diferentes, ausencia de mecanismos fiscales compartidos), pero a pesar de todo el proyecto político se impuso. Una primera década excepcionalmente buena esconde las debilidades que la crisis ha evidenciado.
Así, ahora se visualiza el problema de tener una política monetaria única y una pluralidad de políticas fiscales de los Estados. De momento, el problema se aborda con una coordinación a la fuerza (intervención), pero sin instrumentos para desarrollarla que hay que inventar a toda prisa. Será necesario que en Cataluña reflexionemos sobre el tipo de federalismo fiscal europeo que conviene. Estamos preparados para explicar lo que hemos sufrido, y que ha lesionado gravemente la competitividad de nuestro país.
Si los esfuerzos para salvar el euro fracasan, y se entra en una salida encadenada de la zona euro (primero Grecia, después Portugal, después …?), quizá habrá llegado la hora del día D. El historiador Enric Pujol nos recordaba hace unos días que los procesos de independencia mayoritariamente se producen en el momento de máxima debilidad de los estados o imperios. Habrá entonces estar preparados para la presión política que se ejercerá sobre Cataluña. Esa presión a la que tantas veces ha sido sensible el nacionalismo catalán, la del sentido de Estado (el de los otros), que vendrá esta vez de unos dirigentes europeos preocupados por evitar la quiebra del Estado español. Nos hará falta recordar lo que Companys descubrió tarde: «Todas las causas justas del mundo tienen sus defensores. En cambio, Cataluña sólo nos tiene a nosotros».
http://www.elpuntavui.cat/noticia/article/7-vista/8-articles/472929-el-dia-d.html







