Derechos históricos y derechos sociales

El éxito de Nafarroa Bizirik evidencia la existencia de una fuerte identidad colectiva que la historiografía oficialista sobre 1512 no ha podido neutralizar, aunque el reto es mirar al futuro, a la Navarra del siglo XXI

 

La multitudinaria marcha celebrada el sábado por las calles de Pamplona bajo el lema Nafarroa bizirik supuso casi el colofón a un intenso año de aniversario que merece una doble lectura historiográfica y política. La intensidad de producción histórica, bibliográfica y editorial ha sido positiva porque hoy se está más cerca que hace unos años de saber la verdad de lo ocurrido en 1512. Tras muchas décadas de historia oficial y oficialista que maquillaba la conquista como «incorporación» numerosas publicaciones e investigaciones han acreditado que aquel Reino de Navarra fue conquistado por las armas por Castilla. Aunque este afán de contraponer y compensar versiones pueda llevarse a veces el necesario rigor científico por delante, el debate entre expertos ha sido muy enriquecedor. Otra cuestión es el análisis político. La Historia es muy importante en tanto en cuando indica de dónde venimos y qué hemos sido. La corriente oficialista intentó apuntalar el actual estatus de Navarra «foral y española» en su versión «incorporacionista» de 1512 y de hechos posteriores. De ahí la importancia de desenmascararla. Sin embargo, la Historia no determina ni qué somos ni qué queremos ser. Eso está en manos de los ciudadanos y ciudadanas navarras. Una Navarra que debe reivindicar su realidad como sujeto político y ámbito de decisión propio ante cualquiera. La presencia de miles de personas ayer en la calle -además de un gran trabajo de organización- evidencia una realidad insoslayable: que hay una identidad colectiva muy importante que pervive en el tiempo. Eso no existe en otros lugares. Y es un valor añadido. La política también se hace de sentimientos, aunque hay que evitar tentaciones partidistas o intentos de monopolización de los mismos. Sin embargo, el verdadero reto de Navarra no está en mirar al pasado. Ni siquiera en centrarse en el delicado presente con una grave crisis económica, social e institucional. Sino en mirar al futuro en clave de suma e inclusión. La Navarra del siglo XXI tiene que construirse sobre la base del Estado del bienestar como alternativa al actual régimen. Eso es lo que une y amplía las fronteras de la masa crítica del ansiado cambio. Derechos históricos para lograr derechos sociales. Ahí se juega Navarra no perder el tren de la Historia.

 

 

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/06/18/opinion/editorial/derechos-historicos-y-derechos-sociales