Un hombre, detenido por la Policía Nacional en el aeropuerto de Barcelona tras negarse a hablar en castellano a los agentes
El ciudadano sólo pretendía saber si se podía actualizar la documentación a la comisaría de El Prat
El consultor petrolero R. Berge pretendía ayer volar de Barcelona a Viena con una mochila, un ordenador portátil y un kilo de chufas para hacer horchata casera cuando llegara a su destino, una población checa situada muy cerca de la frontera austríaca. Cada uno viaja por el mundo llevando encima lo que quiera, por estrafalaria que pueda parecer la carga, y, evidentemente, hablando la lengua que más le plazca. Y en cuestión de idiomas, el señor Berge, un ciudadano que se define como argentino italoalemán, el hecho de haber vivido de joven en Cataluña le hizo competente, y mucho, en catalán, idioma que siempre habla cuando visita el Principado. Y siempre significa siempre, aunque delante tenga un agente de la Policía Nacional que le diga que no lo entiende.
Fue hablando en catalán como Berge se dirigió ayer a las once de la mañana al agente de la Policía Nacional con número de carné profesional 127.335 que atendía el mostrador de la comisaría que este cuerpo de seguridad tiene en el aeropuerto del Prat. El hombre, que tiene la doble nacionalidad argentina y española, entró para preguntar si podía renovarse el DNI que tiene caducado desde finales del año pasado. La respuesta del agente de policía fue: «No lo entiendo, hábleme en castellano». La interpretación que R. Berge hizo de la actitud del policía que le atendió -originario también de Argentina- fue clara: «No es que no me entendiera, sino que no me quiso entender».
Ante su compañera, Isabel, que siguió toda la conversación, Berge intentó hacerse entender hablando despacio y con símbolos y por respuesta obtuvo una invitación del agente a marchar si no quería hablar en castellano. Berge incluso acudió a la comisaría de los Mossos que hay al lado y pidió a un agente de la policía catalana si quería hacer de intérprete, pero éste se negó.
Berge volvió entonces a la comisaría de la Policía Nacional para intentar hacerse entender pero enseguida comprobó que sería imposible: «El agente me dijo que le estaba haciendo perder el tiempo y que si no le hacía caso y no marchaba me levantaría un acta y yo le invité a hacerlo». El agente, con el DNI de Berge en las manos, comenzó entonces a redactar el acta. Pasó el tiempo, Berge temía perder el avión que despegaba a las doce del mediodía y entonces anunció al policía que se marchaba y que se podía quedar el DNI caducado. El agente le ordenó que no lo hiciera y al no hacerle caso y marchar de la comisaría es cuando se produjo la detención con la acusación de desobediencia y resistencia a la autoridad. La detención se produjo a las once y media y no fue hasta tres y media del mediodía cuando el detenido fue puesto en libertad después de firmar un papel en presencia de una abogada de oficio.
Un portavoz de la Policía Nacional resumió los hechos asegurando que se trataba de un problema de «mala educación». El mismo portavoz aseguró que Berge había «insultado a los agentes y les ha faltado el respeto», que se había negado a identificarse cuando se le había pedido la documentación y que fue advertido de que si insultaba los agentes sería sancionado por infringir la ley de seguridad ciudadana.
Berge sostiene que la falta de educación vino del lado de los agentes, que tuvieron comentarios despectivos hacia él mientras estuvo detenido. Ayer mismo se puso en contacto con el abogado Carles Monguilod con la idea de denunciar los hechos.
EL PUNT – AVUI








