Bruselas reunificará a Irlanda

Irlanda del Norte fue separada políticamente del resto de la isla en 1921. Permaneció en el Reino Unido mientras en el sur se establecía un nuevo Estado en 1922. Por razones históricas, geográficas, demográficas y, sobre todo, nacionales, su destino es reunificarse. El declive británico catalizado por el ‘Brexit’, en contraste con la espectacular prosperidad en la República de Irlanda dentro de la Unión Europea, podría avanzar este hito en los próximos años. Irlanda del Norte pondría así fin a más de 100 años de separación artificial y dejaría de tener el Estado en contra después de más de ocho siglos de dominación inglesa/británica.

Sólo seis de los nueve condados de la antigua provincia del Ulster son británicos. Londres dejó fuera tres condados para fabricar una mayoría de dos protestantes por cada católico. Este artefacto debía asegurar un dominio unionista para siempre, un ánimo que se extendió al diseño de las circunscripciones electorales internas. La metrópoli impuso y desarrolló una especie de Tabarnia –para entendernos– con la intención de someter a la población indígena de identidad católica como minoría permanente, frente a los descendientes de colonos escoceses e ingleses. Sin embargo, mantener la discriminación estructural, la segregación y la intimidación constante contra los católicos se reveló como un error fatal. El resentimiento contra el supremacismo británico se acumuló y desembocó en violencia sectaria y terror, en las catastróficas tres décadas conocidas como ‘The Troubles’ (1968-98). El terrorismo del IRA (Ejército Republicano Irlandés) y sus escisiones fue también devastador para la misma comunidad católica que decía defender, como recoge el famoso libro ‘No digas nada’, de Patrick Radden Keefe (1).

El histórico Acuerdo de Viernes Santo de 1998 trajo finalmente la paz y dejó abierta la cuestión de la reunificación. Convirtió en invisible la frontera irlandesa, gracias a la pertenencia común de Reino Unido y la República al mercado único –hasta el ‘Brexit’–. Irlanda del Norte abandonó la UE contra su voluntad, ya que en 2016 votó con un 56% por permanecer en ella. Europa facilitó la paz y el progreso de Irlanda del Norte en tiempos difíciles y ahora acelera la reunificación de la isla a partir del ‘Brexit’, el descomunal acto de autosabotaje emprendido por la nación inglesa.

El Consejo Europeo implícitamente reconoció el derecho de autodeterminación de Irlanda al declarar en 2017 que la isla unida por medios pacíficos y democráticos formaría parte de la Unión Europea. Existe el precedente de la reunificación alemana en 1990. Lo de la autodeterminación va según conveniencias. La histórica correlación de fuerzas entre el colonizador y la antigua colonia se ha dado la vuelta. Dublín juega ahora con 27. Post ‘Brexit’, el Protocolo de Irlanda del Norte la une a Europa y la separa del Reino Unido. Mantiene el territorio dentro del mercado único europeo y la Unión Aduanera y ‘de facto’ traslada la frontera al mar de Irlanda.

La República de Irlanda ha sabido aprovechar las oportunidades del mercado único. Ha pasado de rincón perdido y pobre a ganarse el apodo de «tigre celta». Se ha convertido en la puerta de entrada a la UE para grandes multinacionales gracias a impuestos corporativos bajos (bordeando el paraíso fiscal), la apuesta por un sistema educativo potente que forma mano de obra cualificada, las decididas políticas proempresa y el uso de la lengua inglesa. Mientras un estancado Reino Unido se repliega en sí mismo, los norirlandeses toman nota de la mejor gobernanza y nivel de vida en el sur, y a menudo utilizan su superior sanidad –aunque sea pagando.

En 2024, por primera vez, Irlanda del Norte eligió un jefe de gobierno católico, Michelle O’Neill. El censo de 2021 mostró el ‘sorpasso’ de los católicos (45,7%) frente a los protestantes (43,5%)… ¡en un territorio diseñado para garantizar la superioridad unionista! El partido de la primera ministra, el Sinn Féin, prevé referendos de reunificación en el norte y el sur para 2030, o incluso antes. El tiempo juega a favor de Irlanda. Los nacionalistas deberían tratar con ecuanimidad, empatía y generosidad a la futura minoría británica en el seno de la República –justo al contrario que los protestantes hicieron históricamente–. En toda la isla se hacen debates para discutir cómo debería organizarse un futuro en común. El objetivo es convencer al máximo de población que saldrá ganando, y desactivar cualquier tentación armada por parte de paramilitares protestantes. Irlanda ya ha sufrido violencia suficiente.

(1) https://www.polifemo.com/libros/no-digas-nada-una-historia-real-de-crimen-y-memoria-en-irlanda-del-norte/234804/

EL PUNT-AVUI