El Poeta vasco Gabriel Aresti, en su poema “Nire Aitaren Etxea” (La casa de mi padre), escribió: “Nire Aitaren Etxea defendituko dut. Otsoen kontra…” (Defenderé la casa de mi padre. Contra los lobos…). Yo siempre he interpretado estas líneas como el deber y obligación de cada generación de entregar en condiciones, no solo la etxea, sino también sus ecosistemas, agua, aire, limpios y sanos a la siguiente generación.
El gran bosque de la cornisa cantábrica, que se extiende desde Portugal hasta los Pirineos, permitió a España dominar los mares desde el siglo XV hasta principios del XIX, al tener acceso a robledales y encinares, una realidad que compartió con Portugal, Francia, Holanda e Inglaterra.
Bizkaia, hoy en día, tiene cerca del 60% de su superficie arbolada, y algunos la clasifican como bosques, pero en realidad la mayoría de ese porcentaje son plantaciones.
Las 3/4 partes de ese 60%, está formado por tres especies exóticas, de las que 2/4 está formado por el Pinus Radiata, un árbol que sólo existe en una parte reducida de la Bahía De Monterrey, en California, un árbol frágil y casi extinguido, con poca resistencia al Hongo Banda Marrón y que exhibe una vulnerabilidad a la Procesionaria, con el resultado de que miles de estos árboles están muertos en pie, un peligro inminente para todos los usuarios del monte y campo vascos; también es un árbol pirófito o pirófilo. El otro 1/4, está formado por el Eucalyptus Globulus y el Eucalyptus Nitens uno de los árboles pirófitos más peligrosos.
Estos árboles han sido introducidos a sabiendas de su naturaleza peligrosa por las Diputaciones Forales.
Solo el 15% de toda Bizkaia, está ocupado por especies distintas a esos tres árboles, pero hay que enfatizar que incluidas en ese 15% hay otras especies exóticas como cryptomerias, abetos, larix, robles rojos, americanos y otros.
Quizá solo cerca de 10% del territorio está cubierto por frondosas nativas, aunque hay que enfatizar, otra vez, teniendo en cuenta que el quercusrobur no solo es el árbol nacional de Euskal Herria, pues también lo es de Francia e Inglaterra, por lo que los robles quercus robur (el Árbol de Gernika) plantados aquí, en Bizkaia, no provienen exclusivamente de la costa vasca, pudiendo haber venido de Francia, entre otros lugares.
El hecho de que vengan de aquí tiene una importancia muy relevante a la hora de proteger los ecosistemas autóctonos. El quercus robur de la costa vasca brota a finales de marzo o principios de abril, pero el mismo árbol en el norte de Europa brota a finales de mayo, una diferencia de seis a ocho semanas. Los ciclos reproductivos de insectos, pájaros e invertebrados están en sintonía con estos ritmos de la fauna, y de ahí la importancia de plantar robles nativos de aquí. Esta importancia, es también aplicable a otras especies nativas, como espino blanco y negro, acebo, avellano, fresno, etcétera.
Las Diputaciones Forales y el Gobierno Vasco son los responsables de esta situación, y si los fuegos que están asolando el sur de la península ibérica llegan aquí, su responsabilidad quedará en evidencia.
El cambio climático es al fin y al cabo solo un agravante, que va a dejar en evidencia una política forestal desastrosa. No se puede sólo pensar en proteger la etxea (el caserío) puertas adentro e ignorar las puertas afuera, que podrían conllevar al colapso de gure Lurra.
La implantación de políticas ecológicas superficiales o ponerse camisetas verdes no van a solucionar la raíz del problema. Si hay que salvar y proteger la etxea, hay que formalizar políticas profundas y serias.
El tiempo se agota. O reaccionamos de inmediato con un cambio de rumbo serio, o será demasiado tarde.
Para terminar, hay que resaltar que los ayuntamientos, en general y de todos los colores, no hacen cumplir del todo el reglamento forestal, como por ejemplo las distancias de lindes, muy importante para mantener cortafuegos adecuados. Aunque esas distancias deberían de ser mayores en plantaciones de árboles pirófitos. Tampoco obligan a los dueños de fincas privadas a atender a los miles de pinos radiatas muertos en pie.
Naiz









