Ofrecemos un informe con los datos fundamentales sobre este grupo yihadista que actúa en el norte de Nigeria
Ayer hizo trescientos días que Boko Haram secuestró a más de doscientas niñas de Chibok, un pueblo en el noreste de Nigeria, donde este grupo yihadista se ha hecho fuerte en los últimos años, con una campaña de violencia que se ha ido intensificando. En este artículo les ofrecemos siete respuestas sobre quiénes son y cómo actúan Boko Haram. Unas respuestas que nos da el periodista Xavier Aldekoa, corresponsal de La Vanguardia en África, en esta entrevista (*). El nombre oficial de Boko Haram es ‘Jama’atu Ahli Sunna Lidda’awati wal-Jihad’, que en árabe significa ‘La gente comprometida con las enseñanzas del Profeta y de la Yihad’.
¿Qué origen tiene?
Aldekoa explica: ‘Boko Haram nació hace más de una década en Maiduguri, en el noreste de Nigeria, como un movimiento estudiantil de protesta, que se quejaba de la corrupción, de la inoperancia del gobierno. Y también tenía un carácter islámico, pero sin ser violento. Llegó un momento en que el líder del grupo, Mohammed Yusuf, fue capturado durante unas protestas, en 2009. Lo detuvieron, mataron a varios seguidores y terminaron matándolo también a él. Desde ese momento Boko Haram se radicalizó mucho más. Hasta entonces ya tenía un cierto poder organizativo, desde de unos viajes que había hecho a Arabia Saudí. Pero no fue hasta que hubo un abuso por parte del gobierno de Nigeria, un abuso sistemático, cuando se desencadenó todo. Hasta 2009 había habido unas decenas de muertos, había una cierta violencia contenida. Con la muerte del líder la violencia se desató’.
¿Quiénes son sus seguidores?
Boko Haram actúa en una zona del noreste de Nigeria donde hay ciudades con el 80% de desempleo, donde históricamente el sur ha olvidado al norte, donde hay diez millones de niños sin escolarizar. Este es el cultivo del que se ha nutrido. Se nutre de gente de la zona donde tiene más implantación, en que la policía ha cometido y comete abusos y detenciones contra las familias de sospechosos de ser milicianos del grupo. ‘La gente ve que tanto los mata la policía como Boko Haram’, explica Aldekoa. ‘No tienen refugio. Y hay muchos que reaccionan pensando que la única manera de que no los maten es aliándose con los que tienen más a mano, es decir, con Boko Haram. Una violencia de Estado favorece esto’.
Y añade: ‘Reciben apoyo por desesperación, porque es una zona con mucha falta de escolarización y con mucha pobreza. Gente olvidada desde hace mucho tiempo por parte del Estado ve que hay un cierto abuso por parte del ejército nigeriano. Y les acaban apoyando. Hay zonas que Boko Haram controla totalmente, e incluso aplica impuestos. Ellos son los que mandan’.
Los intereses en la zona
Boko Haram reivindica la creación de un califato islámico como objetivo principal. Pero actúa también movido por intereses estratégicos en la zona fronteriza entre Nigeria, Chad y Camerún, como el control del tráfico de armas, de personas y de marfil. Es un factor decisivo a para entender las motivaciones de Boko Haram.
La Unión Africana se comprometió a enviar 7.500 soldados para combatir a Boko Haram. El argumento oficial es que no quieren que esta zona se descontrole y sea un vivero de yihadistas. ‘Y seguramente es una razón, porque Chad también tiene otro sector de combate, en el Sahel’, dice el periodista. El Chad es un aliado importantísimo de Francia, que es la primera interesada en que estos núcleos de yihadistas, en el Sahel, y los de Boko Haram, no crezcan. Boko Haram hace cinco años que ataca civiles. Y Chad no reacciona hasta que Boko Haram no ataca el norte de Camerún. El norte de Camerún, Chad, Níger y Nigeria constituyen una franja muy corta de terreno; y si atacara y controlara las zonas del norte de Camerún, cortaría el eje de Douala, el puerto de Camerún más importante, donde entran las mercancías que van a parar a Yamena’.
La escalada de violencia
A pesar de la muerte del líder, los militantes de Boko Haram se reagruparon, alrededor de un nuevo dirigente, Abubakar Shekau, que ha llevado al grupo a los ataques más sangrientos de los últimos años. Los ataques han sido más intensos y más sofisticados, incluyendo bombas contra iglesias, autobuses, bares, cuarteles militares e incluso las oficinas de las Naciones Unidas en Abuja, la capital de Nigeria. Unos datos para ilustrar la escalada de violencia: en 2009 Boko Haram causó unos 700 muertos; en 2012, 1.650; en 2013, 3.000; en 2014, 7.700 y sólo en enero de este año, 3.000. ‘Es una deriva sanguinaria, con acciones más crueles; últimamente han llegado a utilizar incluso niñas bomba. Han ido más allá en la violencia’, explica Aldekoa.
El líder, Abubakar Shekau
Hay mucha incertidumbre sobre su identidad. ‘Es un líder un poco lunático. Aparece en los vídeos de Boko Haram con actitud desafiante y amenazadora’, recuerda Aldekoa. ‘Nigeria ha dicho mil veces que lo ha matado y luego él ha aparecido burlándose. Dicen que es muy radical, y que está loco. Sus compañeros de la escuela islámica explican que era muy violento. Se sabe muy poco de él. Cuando dicen que lo han matado, vuelve a aparecer, pero Nigeria niega que sea él, sino otra persona haciéndose pasar por él… Hay un cierto misterio sobre Abubakar Sheaku’.
¿Hay conexión con el Estado Islámico?
‘Ellos han dicho que quieren hacer como el ISIS, y también han dicho que al Qaeda son sus hermanos mayores. Pero creo que esto lo dicen más bien para tener notoriedad y publicidad. Hay gente que dice que tienen vínculos más fuertes, pero no lo sé. Me parece que los vínculos con al-Qaeda del Magreb Islámico sí son más fuertes, porque hay unos intereses territoriales comunes. La coincidencia con el ISIS es que quieren hacer un califato islámico. Pero para mí es difícil el compararlos’.
¿Cuál es el califato que quieren implantar?
Quieren recuperar el histórico imperio que, según los especialistas, Boko Haram quiere recrear como símbolo del fin del colonialismo: se dice califato Kanem-Borno, estuvo vigente entre el siglo IX hasta finales del XIX, y se extendía por el noreste de Nigeria, Chad, Níger y Camerún. ‘Estamos en un califato islámico. No tenemos nada que ver con Nigeria. No creemos en este nombre’, decía Shekau en un vídeo de Boko Haram.
Autor: José Casulleras Nualart
Xavier Aldekoa: ‘Ni el silencio ni el olvido son inocentes en África’
El periodista, corresponsal en África, habla en esta entrevista de los intereses que esconden muchos conflictos, y explica quiénes son Boko Haram
Cuando llegó a un campamento de refugiados del Congo y dijo que era periodista, la gente enseguida se puso en fila para explicarle historias de hijas violadas, padres ejecutados y pueblos incendiados. Xavier Aldekoa hace años que vuelve por países africanos, como corresponsal de La Vanguardia, informando de conflictos y procesos políticos y sociales. Y en situaciones, como la que narra el libro ‘Océano África’ (Península). se da cuenta de la necesidad de romper silencios. De ello habla en esta entrevista, en la que explica también quiénes son y cómo actúan las milicias yihadistas de Boko Haram, ahora que hace trescientos días del secuestro de las doscientas niñas de Chibok.
Pero, para empezar, volvamos al Congo.
– ¿Por qué nos hacemos tan poco eco, de la violencia en el Congo, con el trasfondo de los intereses por el coltán y el oro?
– Ni el silencio ni el olvido son inocentes. Muchas veces hay un interés para que no se sepa qué pasa, porque hay alguien que saca provecho de ello. Quien menos quiere hablar son las compañías mineras, las petroleras y los gobiernos. Y, en cambio, la gente se me ponía en fila para explicarme qué había pasado.
– Con el coltán hay toda una industria detrás.
– Sí, el coltán lo tenemos en nuestros móviles, los micrófonos, los iPhone, en nuestras cámaras. Yo fotografiaba la gente de allí con una Canon, y sabía que Canon y Nikkon son dos compañías a las que importa un bledo saber de dónde vienen los minerales que hay dentro de sus cámaras. Somos una parte de esta cadena del abuso, no al principio, pero sí el final. Pero nos queda explicarlo. Un reportaje no cambiará nunca el mundo, pero si periodistas, políticos, gente que defiende los derechos humanos, profesores, padres, vamos explicando las cosas que no nos parecen bien tal vez el cambio, poco a poco, será posible.
– Y ahora ha estado en Sierra Leona, donde el Ebola todavía muerde.
– Allí he vivido una de las coberturas más tristes que me ha tocado hacer. Me doy cuenta de que el ébola no se habrá parado aunque se supere la epidemia. El Ébola es como un tsunami: cuando ha pasado, la gente queda destrozada, las familias también, sus futuros también. El tsunami dura mucho, porque es una epidemia muy larga. Y me da la impresión de que la devastación vendrá después. Hay niños huérfanos, muchos sin poder caminar, o sin poder hablar. Habrá una economía hundida de nuevo, muchos niños sin ir a la escuela durante un año… Un país que ha estado en guerra hace diez años se encuentra ahora en una situación muy complicada.
– Nosotros nos fijamos en la explosión, sobre todo.
– Sí, pero una guerra no es donde caen los muertos, sino allí donde corren los vivos. Y en el caso del Ebola en Sierra Leona es todo un país el que intenta escapar. Sierra Leona no está ahora mismo en el ‘breaking news’, pero me parece muy importante el continuar contándolo. Explicar que a una niña que tenía un hermano cirujano y que tenía la oportunidad de estudiar, pues se le han muerto los padres, se le han muerto todos los hermanos y se ha quedado sola. Esta niña no es tan diferente de nuestras hermanas o amigas. Esta niña hasta hace cuatro días pensaba que podría estudiar medicina. Y podía ser.
– Vayamos a Nigeria. Boko Haram cada vez causa más matanzas. ¿El ejército nigeriano no quiere combatirlos o no puede?
– Es un ejército no muy bien organizado y no muy bien pagado. Y en frente tiene unas milicias con más armas y financiación, con hombres dispuestos a morir. Y el factor del fanatismo les hace soldados más peligrosos.
– ¿Es incapacidad?
– Sí, pero también está la falta de respeto hacia los ciudadanos. Si un ejército, allí donde sea, no respeta a sus ciudadanos está menos capacidad para defenderlos. En el caso de las doscientas niñas de Chibok, el presidente no dijo nada hasta tres semanas después del secuestro.
– Y habló porque todo el mundo salió con el cartel de ‘Bring back our girls’.
– Si no, nadie habría buscado estas niñas, y a nadie le habrían importado. El gobierno no tiene el sentido de obligación de prestar un servicio. Y así es muy difícil de defender tu población. Los soldados del ejército se dicen: ‘¿me arriesgaré a que me maten por cuatro personas que no me importan?’ Hemos visto un abuso brutal. Cuando Boko Haram comenzó a llevarse niñas y a hacer secuestros fue un año antes del caso de las niñas de Chibok.
– ¿Por qué hacen estos secuestros?
– Dicen que es una respuesta a las detenciones por parte de la policía nigeriana de mujeres e hijos de supuestos combatientes de Boko Haram. Cuando no encuentran a los milicianos, los detienen.
– Es represalia.
– Totalmente. Y si pensaban que un pueblo apoyaba o escondía gente de Boko Haram, los mataban.
– Crueldad policíaca, y la consecuente reacción.
– Y en medio de esto, la gente. La gente que ve que tanto les mata la policía como Boko Haram. No tienen refugio. Y hay muchos que reaccionan pensando que la única manera de que no los maten es aliándose con los que tienen más a mano, es decir, con Boko Haram. Una violencia de Estado propicia esto.
– Muchas de las víctimas de Boko Haram son musulmanes.
– Cuidado, porque Boko Haram puede tratar de justificar todas las muertes que hace, sin que ello justifique sus acciones. Ellos lo justificarán como quieran. Sí, las primeras víctimas de Boko Haram son musulmanes, y lo primero que hizo era apuntar a musulmanes moderados. Y todos los líderes musulmanes moderados de Nigeria están amenazados por Boko Haram, que quiere una sharia muy estricta, en la que las mujeres no pueden hablar con los hombres, en la que ver el fútbol o no dejarse barba puede ser una sentencia de muerte, como también la homosexualidad…
– ¿Cuál es la política de comunicación de Boko Haram?
– Cuanto más publicidad, mejor. Pero, comparado con el ISIS, los mensajes que hacen llegan dos o tres semanas después, y no suelen atribuirse sus actos. Y todo gira muy entorno del líder, que es quien saca pecho con su armamento y se muestra amenazador.
– ¿Y como puede informar de qué hacen?
– Ni siquiera los periodistas locales pueden entrar en zonas controladas por Boko Haram. Es imposible, no se puede ir, y es muy difícil el informar. No hay imágenes, no hay información fidedigna y nadie puede entrar. Hay un vacío del que Boko Haram se aprovecha. Hace videos amenazando, pero la mayor parte del tiempo no se sabe qué pasa. No se sabe qué ha pasado con las niñas de Chibok. Y, en este caso, juegan mucho al engaño y a poner en evidencia al gobierno.
– ¿Por ejemplo?
– Hicieron creer a un alto cargo del ejército nigeriano que había un alto el fuego con Boko Haram y la liberación de doscientas de las niñas de Chibok. Al cabo de unos días salió el líder a decir que todo era mentira y que estas niñas no sólo se liberarían sino que se casarían con los milicianos. Es una táctica política. Y no me extrañaría que escucháramos hablar de las niñas de Chibok antes de las elecciones.
– Para aprovechar el caso y hacer propaganda.
– Es que es una herramienta política. Con toda la buena intención, la gente fue sacando los carteles, para pedir ayuda, pero como no las han liberado ya las han convertido en una herramienta política brutal. Antes estas doscientas niñas eran unas víctimas, pero antes ya habían secuestrado trescientas más -que no todas a la vez- y nadie lo sabía. Si ahora estas niñas las empiezan a ejecutar en un vídeo justo antes de las elecciones, puede haber un revuelo brutal en todo el mundo señalando a un presidente incapaz de detener esto y de defender a su gente.
– ¿Quiere decir que puede pasar?
– No digo que tenga que pasar, pero no me extrañaría que estas niñas terminaran teniendo un papel en estas elecciones. Porque Boko Haram ha demostrado hasta ahora que si tiene una posibilidad de debilitar al gobierno de Nigeria la ha aprovechado. Estas son las tácticas de propaganda que utiliza.
– ¿Todo esto puede degenerar en un conflicto civil?
– El conflicto civil y la partición de Nigeria van con la historia del país. Gadafi dijo hace mucho tiempo que Nigeria debería dividirse y que fueran dos países diferentes. Nigeria es un país que no interesa nada que entre en una guerra civil. Y eso en África es muy importante. Es el primer productor de petróleo africano, es la primera economía, y se encuentra en una posición en la que si cae no se salvará nadie. Camerún aguanta, al lado está Benin… Sería fatal que Nigeria cayera en una guerra civil, porque es el corazón del continente y es una potencia tan grande…
– ¿Quién apoya a Boko Haram?
– Internamente, lo recibe en las zonas donde se mueve, en el noreste. Y recibe apoyo por una cuestión de desesperación, porque es una zona con mucha falta de escolarización y con mucha pobreza. Gente olvidada desde hace mucho tiempo por parte del Estado ve que hay un cierto abuso por parte del ejército nigeriano. Y les acaban apoyando. Hay zonas que Boko Haram controla totalmente, e incluso aplica impuestos. Ellos son los que mandan.
– ¿Quieren crear allí una especie de Estado?
– Sí, pero con una estructura no muy sólida, a diferencia del ISIS, que tiene una cierta sofisticación. En este caso hablamos de una zona en el norte de Nigeria que ha sido olvidada desde hace décadas: no hay infraestructuras, no hay carreteras, al contrario del sur de Nigeria, donde hay de todo, pero con un cierto caos. El norte, en cambio, ha sido olvidado. Y esta es una de las tensiones que hay allí. Boko Haram controla esta zona del norte, por la fuerza, aplicando la sharia, imponiendo un sistema de justicia propio, un sistema de seguridad social muy básico, dando de comer a su gente, a sus seguidores, implantando unas leyes propias…
– ¿Como una mafia?
– Sí, más o menos. Ha pasado algo similar en Somalia; cuando la estructura del Estado cae, ellos crean unas estructuras muy básicas pero que funcionan. Y la manera que tienen de imponerlas es por la fuerza.
– ¿De dónde sale, y cómo llega a tener tanto poder?
– Nació hace más de una década como un movimiento estudiantil de protesta, que se quejaba de la corrupción, de la inoperancia del gobierno. Y también tenía un carácter islámico, pero sin ser violento. Llegó un momento en que su líder fue capturado durante unas protestas, en 2009. Lo detuvieron, mataron a unos cuantos seguidores y terminaron matando también este dirigente. Desde ese momento Boko Haram se radicalizó mucho más. Hasta entonces ya tenía un cierto poder organizativo, desde de unos viajes que se le conocen a Arabia Saudí. Pero no fue hasta que no hubo un abuso, que ya era sistemático, por parte del gobierno de Nigeria, que se desencadenó todo. Hasta 2009 había habido unas decenas de muertos, había una cierta violencia contenida. Con la muerte del líder la violencia se desató.
– ¿Qué sabemos del líder actual, Abubakar Sheaku?
– Es un líder un poco lunático. Sale en los vídeos de Boko Haram siempre con actitud desafiante y amenazadora. Nigeria ha dicho mil veces que lo ha matado y luego él ha aparecido burlándose. Es de una ciudad que se llama Maiduguri, una ciudad que han intentado reconquistar estas últimas semanas. Dicen que es muy radical, y que está loco. Sus compañeros de la escuela islámica explican que era muy violento. Se sabe muy poco de él. Cuando dicen que le han matado, aparece de nuevo, pero Nigeria niega que sea él. Dice que es otra persona haciéndose pasar por él… Hay un cierto misterio sobre Abubakar Sheaku.
– ¿Quiénes son sus seguidores?
– Hablamos de una zona donde hay ciudades con el 80% de desempleo, donde históricamente el sur ha olvidado el norte, donde hay diez millones de niños sin escolarizar. Este es el cultivo del que se ha nutrido.
– Y han aprovechado este cultivo…
– Al norte de Nigeria las luchas religiosas no son nuevas. Desde hace siglos ha habido guerras de la yihad. Hay califatos que han crecido a partir de guerras, hay etnias que han sido controladas, han expulsado confesiones… Pero ahora estamos en otra fase: este cultivo se combina con un poder económico importante, los mercados negros de armas, de esclavos, de drogas… No pasa sólo en Nigeria, sino en toda África. Antes había una mafia que controlaba el tabaco, otra las drogas… Y ahora las mafias controlan territorios. Boko Haram controla todo lo que pasa por esta zona del noreste de Nigeria. Confluyen una historia de lucha religiosa y la situación de una gente desesperada, además de un interés económico brutal. Hay quien trata de explicarlo como una cuestión religiosa, pero no es eso y nada más.
– Y ahora ha habido un incremento de la violencia.
– Esta explosión de violencia ha acontecido en este último año. En 2009 Boko Haram causó unos 700 muertos; en 2012, 1.650; en 2013, 3.000; en 2014, 7.700 y sólo en enero de este año, 3.000. Es una deriva sanguinaria, con acciones más crueles; últimamente han llegado a utilizar niñas bomba. Han ido más allá en la violencia, y han hecho también un cambio en la manera de publicitar sus acciones.
– ¿Por una voluntad de mimetismo con el Estado Islámico?
– Ellos han dicho que quieren hacer como el ISIS, y también han dicho que al Qaeda son sus hermanos mayores. Pero creo eso lo dicen más bien para tener notoriedad y publicidad. Hay gente que dice que tienen vínculos más fuertes, pero no lo sé. Me parece que los vínculos con al-Qaeda del Magreb Islámico sí son más fuertes porque hay unos intereses territoriales comunes. La coincidencia con el ISIS es que tienen interés en hacer un califato islámico. Pero para mí es difícil el compararlos.
– ¿Tiene unos límites territoriales definidos este califato que quieren implantar?
– El histórico imperio que, según los especialistas, Boko Haram quiere recrear como símbolo del fin del colonialismo se llama califato Kanem-Borno, entre el siglo IX y final del siglo XIX, y se extendía por el noreste de Nigeria, Chad, Níger y Camerún. De todos modos, el control del tráfico de armas, de personas y de marfil son mas decisivos para entender las motivaciones de Boko Haram.
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