Los jugadores de ajedrez suelen utilizar una serie de movimientos prefijados para situar sus fichas, es decir, para situarse sobre el tablero delante de su rival. Lo hacen sin tener que reflexionar, con puro automatismo. Los esquemas mentales, los puros automatismos, están muy presentes en el debate sobre la independencia.
He aquí un ejemplo clásico, de hace sólo unos días: » El tren catalán Hacia la independencia » –http://elpais.com/elpais/2012/05/20/opinion/1337525204_844784.html– (El País, 05/21/12) del profesor Félix Ovejero. (Podría haber escogido muchos otros, pero he escogido este por la afinidad con el Sr. Ovejero en otros campos donde no me parece que aplique aperturas «de manual».)
He aquí los 7 movimientos de «la apertura clásica «antiindependentista (tal como aparecen en el artículo, en la modalidad más convencional):
1. El conflicto lo generan los (nacionalistas) catalanes:
«Parece lo de costumbre, pero hay novedades. Y no son buenas. El Gobierno catalán ha ahondado su estrategia del conflicto«.
2. Fuera de España no hay nada:
«Además, la crisis debilita la estrategia de confrontación. Por varias razon. La primera, España es el único mercado seguro en estos tiempos de turbulencia «
3. La culpa de los recortes son los gastos «identitarios»:
«La segunda, los delirantes gastos en identidad resultan de mal digerir cuando se recuerdo en sanidad y educación«
4. El estado nos salva:
«La tercera, mal le iría a las finanzas catalanas, a su deuda menesterosa, sin el respaldo del Estado, más exactamente, sin el esfuerzo de las comunidades fiscalmente saneadas.»
5. En Cataluña se practica la exclusión con «barreras lingüísticas»:
«Y en bienestar también perdemos todos, en primer lugar, los catalanes: no tenemos los mejores médicos o docentes, sino, en todo caso, los mejores «entre los que superan las barreras lingüísticas«.».
6. La guinda que no podía faltar, el miedo:
«Ese es el asunto. Y la baza. El problema de la independencia es el entretanto. Porque mientras el final es incierto y nadie sabe cómo le irá a él en particular, en lo inmediato cada cual está seguro de que algo, bien concreto, perderá: mercados, servicios y vida llevadera.»
7. Y si con todo esto no es suficiente, no hace falta otra cosa que preguntarle a la gente que no está a favor de la independencia:
«Pero no hay que asustarse. Ya llevan tiempo en ello y, por lo demás, ya no pueden levantar mucho más la voz. Además, saben que, si se tensan las cosas, el primero en querer bajarse del tren será el pasaje. (…) Si hay que hacer la pregunta última, se hace. Sin trámites intermedios como el pacto fiscal. Eso sí, con todos los datos sobre la mesa«
Aunque son bien conocidos por los «ajedrecistas independentistas» paso a hacer una brevísima descripción de los movimientos de réplica correspondientes:
1. Quién genera el conflicto no es el que grita cuando le pisan sino el que pisa (el conflicto no lo genera el grito sino la acción).
2. España -obviamente- no es el mercado más seguro del mundo. (Los mercados parece que lo tienen claro, incluso el BCE.)
3. El Estado tiene gastos identitarios, ¿también son «delirantes»? ¿Son la causa de los recortes?
4. El Estado hunde antes de rescatar (olvido significativo: déficit fiscal) y salva a unos más que otros (Bankia).
5 . ¿Alguien duda de que un médico o profesor europeos deben saber castellano para ejercer en España? No es un atentado contra la igualdad (ni la libertad) exigir que un servidor público conozca las lenguas oficiales de un territorio. (Por cierto, el autor del artículo es profesor titular en la Universidad de Barcelona, lo que hace pensar que o bien ha conseguido -¿arduamente?- saltarse «las barreras», o no se han aplicado en su caso, o éstas no existen de hecho.)
6. El futuro es incierto, el presente ciertamente da miedo sin un cambio.
7. Datos sobre la mesa: según el último barómetro del CEO (marzo 2012) un 45% de los catalanes votaría a favor de la independencia; un 25% votaría en contra y un 25% se abstendría. Lástima (segundo olvido significativo) que no se pueda preguntar en un referéndum porque es ilegal.
Ya puede empezar la «partida»








