La película muestra el carácter polifacético de la persona y el artista
La Filmoteca acogerá el pase de esta cinta que cuenta con la colaboración de la familia
En Arteta (Valle de Ollo), la casa Fantikorena acoge el hogar, taller y museo de Joxe Ulibarrena. Vive de un modo austero, casi como en el siglo XIX, alejado de todo lo «modernícola», como él mismo dice. Ahí trabaja por el arte, la etnografía y la cultura de su pueblo. Este es el planteamiento inicial de la película documental Esculpiendo la historia. Joxe Ulibarrena, con la que su director, Ángel Sánchez Garro, pretende acercar al público la personalidad polifacética de la figura y la obra del hombre y del artista, que a sus 90 años todavía talla, escribe y piensa en nuevos proyectos. El estreno tendrá lugar el viernes 24 de enero, a las 18.00 horas, en la sala de la Filmoteca de Navarra.
Grabado a lo largo de catorce meses, este trabajo nació de la curiosidad de Sánchez Garro por este «tipo peculiar» al que apenas conocía un poco de sus visitas al Museo Etnográfico del Reino de Pamplona de Arteta. Y es que, «resulta raro que nadie haya hecho antes un documental o algo parecido sobre él, teniendo en cuenta lo mucho que ha hecho por Navarra». Como artista, «fue el primero en recibir una beca de la Diputación foral para estudiar en el extranjero», dirigiéndose a París, desde donde viajó a Venezuela, donde tuvo mucho éxito y recibió numerosos encargos para hacer obra pública. A lo largo de su carrera hay quien ha cuantificado su creación en más de 800 esculturas. Y, como etnógrafo, ha recopilado innumerables piezas que nos hablan de nuestras raíces y, por tanto, de nuestra historia, eje central de su pensamiento y de su amplio y diverso quehacer. Porque Joxe Ulibarrena posee una personalidad compleja, como un prisma con muchas caras que componen un solo reflejo. «Todas sus facetas confluyen en la misma, él no podría ser solo una cosa, es todas a la vez», apunta Sánchez Garro, consciente de que se trata de un personaje «único» que se desarrolla a través de su «pasión por la escultura» y su «pasión por la etnografía», pero que que en su extensa e «intensa» vida también ha escrito, ha pintado, ha organizado encuentros entre creadores, exposiciones, etcétera. «Me gustaría que la gente se acerque a ver el documental a la Filmoteca para darse cuenta de que es mucho más que el excéntrico que algunos creen que es y para conocerle dejándose de prejuicios e ideas preconcebidas».
entrevistas y documentación
Sin duda, el trabajo del director ayuda a diseccionar al protagonista, ya sea a través de las entrevistas en las que él mismo se explica con vehemencia, o mediante la documentación que ha manejado gracias a la colaboración de Rosa, su compañera, y Elur, su hija. El realizador, que anteriormente había firmado una cinta sobre el grafiti, ha recabado, asimismo, los testimonios de su hermana, Gloria, así como de uno de sus sobrinos, y de expertos como Francisco Javier Zubiaur, doctor en Historia del Arte; el músico Enrike Zelaia y la directora del Museo Julio Caro Baroja y de la Sección de Museos del Gobierno foral, Susana Irigaray. Estas declaraciones dan cuenta de la relevancia de Ulibarrena, quien, sin embargo, sigue en el olvido para las instituciones forales. «Tuvo una carrera muy importante en Venezuela y en otros lugares y siempre volvió porque quería que sus hijos fueran navarros. Quizá no le han tenido en cuenta porque no es un hombre con un discurso cómodo», indica Sánchez Garro, satisfecho de la relación que ahora le une al artista. «Nos hemos hecho buenos amigos y hablamos mucho», comenta e invita a los espectadores a reparar la omisión viendo la película o acercándose a Arteta, «donde Joxe recibe a todo el mundo».
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