Como nos indican los organizadores, apoyar el euskera y la enseñanza en esta lengua es el objetivo fundamental del Nafarroa Oinez. El euskera, lengua propia de Nabarra, está viviendo un renacimiento que ni en los momentos más optimistas podíamos imaginar. En una excursión a la zona de San Francisco de Xabier, en Zangoza-Sangüesa, donde destacan sus encantadoras calles e hermosa iglesia de Santa María la Real, palacio de los reyes de Nafarroa y otros, encuentras que además de la hospitalidad de sus gentes, ves que los adolescentes te responden en euskera, y en la oficina de turismo la joven nos dio las explicaciones en perfecto euskera.
San Francisco de Xabier desde Oriente en 1544 indicaba “la mía la bizcaína (euskara)”, y es que para este emblemático santo fue su lengua materna y en la que pronunció sus últimas palabras. Su universalidad ha hecho que el nombre de su lugar de origen –Xabier (así firmaba y ésta es la forma etimológicamente correcta)– que procede del topónimo Etxeberri, se haya repartido por todo el mundo, bien como Jabier, Javier, Jabi, Txaber… Etxeberri fue evolucionando a Txeberri (Txabarri en zona occidental), Xeberri, Xaberri (nombre localidad navarra), y por posterior diptongación de la e a Jabierre (nombre de varias localidades aragonesas), y tras la pérdida de la vocal final resultó el mencionado Xabier.
La mano de Irulegi nos indica Sorioneku, es decir, que estamos de suerte, y debemos trabajar en ello. El apabullante éxito de Pello Reparaz con su espectáculo en euskera sería impensable unas décadas atrás. Los bersos en euskera de Jagoba Arrasate, el empeño a favor del euskera en Tudela, Buñuel, Ablitas, Corella, Arguedas…
Volviendo a Zizur, recojo alguna cita del libro Navarra, historia del euskera de Jimeno Jurío: “Ratifica la vigencia del vascuence como lengua de los cuencos en 1858 el sangüesino Francisco M. Lacabe, médico de la cendea de Zizur”. Como indica dicho médico hablaba el vasco de sus pacientes en Zizur. “Zona mixta: Las poblaciones de la comarca donde predominaban los hablantes vascos, pero en la que ‘los más saben y todos entienden el castellano por haberlo introducido en las escuelas los maestros… Galar, Zizur… (1767)”.
Son más que significativos los esfuerzos que está haciendo la gente por recuperar, al menos para sus hijos, el euskera que, aunque perdido en la zona en las fechas señaladas, sigue siendo patrimonio de todos los navarros y euskaldunes en general. Euskara, danona Euskera, de todos indicaba un folleto del Gobierno de Nafarroa de 1990 (J. Intxausti-E. Foronda), y ese es el mensaje que tenemos claro. En el citado leemos: “El historiador y primer cronista del Reino, el Padre Moret (1615-1687), expresó enérgicamente el derecho y el deber de conservar el vascuence en los pueblos de Navarra”.
Se trata de la lengua de nuestros antepasados, con vocablos que pueden enlazar con la prehistoria y que nombran nuestros pueblos, ríos y montañas. Hace dos milenios rebasaba los límites de la actual Euskal Herria, llegando por el Este hasta el valle de Aran (aran, valle, es vasco).
Fue la lengua mayoritaria del viejo Reino de Nafarroa, en tiempos del rey Sancho VI el Sabio se referían a ella en 1167 como lingua navarrorum, es decir, la lengua de los navarros. Urzainki aporta un dato de 1177 sobre la frontera con Castilla, donde era “la lengua de la delegación del reino de Nafarroa”. El euskara era el vehículo de comunicación oral único de la población, incluso entre los altos cargos del Reino, hasta principios del siglo XV. Dato bastante lógico si vemos los mapas lingüísticos.
En 1545, el navarro Etxepare escribía el primer libro impreso en euskara. Los también navarros Axular (1643) y Leizarraga (1571), traductor del Nuevo Testamento al euskara por encargo de la reina de Nafarroa, contribuyeron a fijarla como lengua escrita.
De su uso se sabe que en Iruña en 1604 “muchos vecinos y habitantes no sabían ni entendían otra lengua que el dicho bascuence… lenguaje primero y natural de la dicha ciudad. Igual ocurría en Lizarra, donde en 1607 un tercio de la población sólo sabía expresarse en euskara. En 1778 “la tierra vascongada ocupa, de tres partes del Obispado, las dos y más”. Algún dato más añado en el artículo “Burlada, Irulegi y el euskera”.
Otros hechos incidieron en su retroceso, entre ellos que en 1768 se prohibiera en la enseñanza. Recuerdo unas declaraciones de Iñaki Perurena: “Amak beti esaten zuen –eta ez bakarrik nire amak– ‘ondo ikasi erdaraz, ez dakizula gerta niri gertatu zaidana’. Norbait ate joka etortzen zenean, lotsa ematen zion atera joateak erdaraz ez zekielako (hermes). Recientemente un sacerdote de la Sakana me decía algo similar: “Lehen zegoen debekatuta, zigorrak ematen zizkioten mutikoei… Gure amak ez zekien erderaz, Iruñera joaten zenean jendeak barre egiten zion”. Lo mismo nos contaban unos ancianos del Roncal.
En la Nafarroa Media quedan palabras en euskara, en Oco/Oko: muga, koskola, aida, txara, zaborra, ondalan, poliki-poliki, abarr(a)… En esta Zona Media muchos jóvenes lo han aprendido y lo mismo ocurre en la Ribera, donde tenemos a los premiados escritores en euskara Jokin Muñoz (Castejon) y Eduardo Gil Bera (Tudela). La recuperación del euskara no tiene por qué tener mugas, al ser la joya del patrimonio cultural de todo el viejo Reino, asombro de la comunidad científica internacional.
Debemos protegerla también en las zonas euskaldunes, para no lamentar su pérdida como pasó en Erronkari/Roncal –Gayarre escribió a su tía cartas en este euskera– cuya última hablante falleció el pasado siglo.
En San Miguel de Aralar, lugar impresionante, mítico y mágico, desde el cual se observa la Sakana e incluso Iruña, con templo prerrománico que arranca del s. IX, impregnado de historia –comentan que de ahí surgió el primitivo Reino– y leyendas. En una placa leemos: “En los días 24 y 25 de agosto de 1899 tuvo lugar una peregrinación bendecida por el R. Obispo diocesano a la que concurrieron sobre 18.000 personas y 200 sacerdotes… celebrándose… la misa y sermón en vascuence, resumiéndolo en castellano en la próxima ermita de la SSma. Trinidad…”. En otra se lee: “Mikel Gurea, Zaindu Euskal Herria”.
Animando a acudir a Zizur, acabaré indicando que el reto debe ser recuperar el euskara, superando situaciones como la que me indicaba un señor de Eugi “gazte denboran, eskolan ez ziguten uzten euskaraz hitz egiten”, y utilizarlo. Beraz, auzolanean, Etxeparek esango zuen antzera, atera dezagun euskara plazara!
Y tal como indican las ikastolas Erentzun Ikastola (Viana) y San Fermin Ikastola (Zizur Txiki), organizadoras de la fiesta, “Bidean bat gara!”







