El lehendakari Imanol Pradales, como consecuencia de un accidente múltiple ocurrido el lunes 28 de diciembre por un alud de nieve en el Pirineo español oscense donde falleció un deportista montañero vasco de Irun, inmediatamente expresó, en nombre del Gobierno Vasco sus «más sentidas condolencias» a sus familiares y allegados. Añadiendo que el Ejecutivo, en su conjunto, se pone «a su entera disposición para cuanto puedan necesitar en estos momentos tan difíciles». «Descansen en paz», en plural, incluyendo a los otros dos fallecidos, concluyó Pradales. Un hermoso, profundo y diplomático gesto.
La persona desgraciadamente fallecida (GB) en la nieve no pertenecía a ninguna representación deportiva vasca en competición.
Este pasado lunes 23 de febrero, en una empresa de pirotecnia de Lantaron se ha producido una explosión en la que ha fallecido en accidente laboral un trabajador de la misma (GB) y otro se encuentra en situación crítica. Todavía no se conoce ningún comunicado ni personal ni del citado Gobierno que exprese la más mínima condolencia. El trabajador estaba cumpliendo con su labor cotidiana y en su puesto.
La aludida declaración, y posterior omisión, revela de nuevo una alarmante ausencia de la más elemental humanidad. Solo se conmueven ante los hechos populistas que aportan una lamentable dudosa rentabilidad. El trabajador es solo un anónimo obrero, nada más. Estas frecuentes discriminaciones no pasan desapercibidas para una parte considerable de la sociedad vasca que tiene unos principios morales y éticos de los que por lo mostrado, carecen los aludidos.
Es inasumible, incluso indecente, esta evidente y dolorosa segregación clasista. El lehendakari ha incurrido en la ya muy arraigada y habitual miseria informativa de los medios controlados por el PNV. Especialmente por su difusión ETB en la que continuamente, al parecer es su libro de estilo, se vierten enormes dosis de frivolidad, banalidad y chabacanería incluso en los informativos, especialmente vinculadas a la intoxicación deportiva con el fútbol y el hastío de sesiones de cocineros, además de una indisimulable censura ante ciertos temas. Este es el perfil de país a la deriva cultural que configura el Partido en esta época de Idioceno.
Naiz










