La calle estrecha

Leo que el comité organizador de la «Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad» ha entregado un documento a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, donde le pide que ponga el nombre de Doce de Octubre «a una vía pública». El presidente de este comité, Eduardo García, dice que «el Doce de Octubre es una fecha que une españoles e hispanoamericanos, por el hecho histórico que sucedió en 1492, cuando España inicia la relación entre Europa y América».

Me encanta la elegante manera que tiene de definirlo. Yo no lo habría dicho mejor. «El hecho histórico que sucedió en 1492» es que Colón, para desgracia de toda aquella gente, fue a verlos. Y que «España inicia la relación entre Europa y América» quiere decir que el que había ido y los que fueron yendo después esclavizaron, secuestraron, violaron, robaron y mataron a todo humano que encontraron (antes de recoger unos tomates y unas patatas que crecían por allí).

Que un comité reclame una calle con el nombre de Doce de Octubre en la ciudad del monumento a Colón me parece exagerado. Pero lo encuentro bien, porque sería la manera, sin duda, de recordar, para siempre, «el hecho histórico que sucedió en 1492». La cuestión, pues, es encontrar la vía pública que se pueda cambiar de nombre. Y yo propongo la calle de las Moscas, que está entre las calles Montcada y Flassaders, y ya no se dice de una manera muy emocionante. Se ve que había enjambres de dípteros braquíceros que acudían atraídos por los desechos de la comida del mercado. Y sí, ya lo sé: es una calle muy estrecha. La más estrecha de Barcelona. Pero es que debemos pensar que los celebrantes del Doce de Octubre, en Cataluña, no son muchos. Y así, cuando el año que viene ya quieran hacer el desfile militar preceptivo, al menos deberán aparcar los tanques en la explanada del Born, con la estatua del Caudillo, porque no pasarán (con perdón).

ARA