Manifiesto de Lescar

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HOMENAJE A JUAN de ALBRET y CATALINA de FOIX, REYES de NAVARRA

Las personas, asociaciones culturales e instituciones que subscribimos este manifiesto, homenajeamos hoy en la Catedral de Lescar a Juan de Albret (conocido también como Juan de Labrit), en el 500 aniversario de su muerte, y a Catalina de Foix, reina titular de Navarra, reconociendo la importancia de estos dos monarcas que lograron pacificar el reino, poniendo fin a una larga y cruenta guerra civil.

La política internacional de los reyes de Navarra, apoyada por las Cortes Generales del reino, basada en la neutralidad y la búsqueda de buenas relaciones en el plano internacional con Castilla-Aragón y Francia, se vio truncada por la política expansionista de los monarcas de estos territorios. En el marco de esta política, en 1512 se firmó en Blois un acuerdo internacional entre Francia y Navarra, y el mariscal Pedro de Navarra negoció inútilmente en Burgos una solución pacifica con Fernando el “Católico”, para evitar la invasión del reino.

Como expuso el embajador florentino Francesco Guicciardini, que se hallaba en Burgos en 1512, y han mantenido historiadores como José María Lacarra, el «Católico» desplegó una política que no fue sino un engaño, una mascarada realizada, no para llegar a un acuerdo con los navarros sino para ganar tiempo, mientras negociaba las bulas de excomunión en Roma y ultimaba los preparativos de la invasión de Navarra, que estaba decidida para finales de junio, como así lo comunicó el duque de Alba al general inglés Tomás Grey.

Juan y Catalina junto con sus hijos e hijas y un buen número de navarros, se vieron forzados a refugiarse en su señorío de Bearne. Sin embargo, desde ese momento hasta la fecha de su muerte, siguieron intentando tanto por medios diplomáticos como militares, recuperar el reino y su soberanía, perdidos por la fuerza de las armas y de unas bulas papales de carácter político y no religioso.

Tras el fracaso del segundo intento militar de recuperación del reino en 1516, Juan de Albret, agotado y sin fuerzas, murió dos meses después en el Bearne.

En este mausoleo de la Catedral de Lescar fueron enterrados Juan (junio 1516) y Catalina (febrero 1517), si bien la reina expresó en su testamento su voluntad de ser enterrada en la capital del reino.

Hoy los navarros y navarras aquí presentes ante los restos de los reyes Catalina de Foix y Juan de Albret, volvemos a ratificar la soberanía de Navarra que debe recuperar su identidad perdida reforzando los lazos de las dos Navarras que antaño estuvieron unidas.

Lescar, 18 de junio de 2016

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