

En 1921 la ciudad veía con interés e inquietud la demolición del viejo coso taurino, que había quedado destruido por un incendio en el mes de agosto, y la construcción simultánea de una nueva plaza, que habría de verificarse en un lugar distinto y en menos de un año, para poder llegar a tiempo a los Sanfermines de 1922.
La foto muestra el tendido bajo y la primera galería cubierta de la vieja plaza, aunque la gradería alta ha sido ya casi totalmente desmontada, y tan solo resta el muro exterior, mientras que los materiales reutilizables se van acumulando en el antiguo ruedo. Por encima se ve asomar la fachada trasera del teatro Gayarre, que por aquel entonces se encontraba en la actual embocadura de la avenida de Carlos III. El ojo de buey que se abre bajo el tejado era popularmente conocido como “el palco de los curas”, puesto que allí solían colocarse algunos clérigos para ver las corridas de extranjis.
Hoy en día podemos convenir que es esta una de las zonas del viejo Pamplona que más han cambiado en el último siglo. El teatro Gayarre fue demolido en 1931, y su fachada se trasladó piedra a piedra a su ubicación actual, mientras que la fachada del Palacio de Navarra se levantó en 1929, dignificando un lugar antes lúgubre y constituyendo el arranque de la gran vía pamplonesa. De modo que la gente que hoy transita por la zona lo hace sin sospechar que, en ese mismo lugar, trotaron los legendarios carriquiris, y que aquí se jugaron los cuartos los Machaquito, Lagartijo, Guerrita, Mazzantini y hasta el mismísimo Cúchares.
En otro orden de cosas, diremos que este artículo de hoy hace exactamente el nº 300 desde que iniciáramos la serie, un 24 de enero de 2010. Más de seis años de citas dominicales, a las que hemos acudido de manera puntual y sin faltar (casi) ni una vez. Eso y más se merecen nuestros fieles lectores….
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