Un testimonio más, entre otros, de la antigüedad de nuestra lengua aparece en el libro de Juan Parellada de Cardellac, traducido al castellano con el título El Origen de los Vascos. Entre otros temas dedica una parte de su trabajo a la genética del pueblo vasco y que es causa, según él, del milagro de la conservación de la lengua a través de milenios. Recoge las teorías sobre la lingua navarrorum de Humboldt, Van Eys, Schuchardt, Menendez Pidal…, y los nuestros Larramendi, Mitxelena y Barandiarán, con posturas a veces distintas y contrapuestas sobre el origen del euskera. Difícil llegar a conclusiones por no conocer con exactitud la historia del pueblo ibérico. Coinciden al destacar que el euskera es la lengua más cercana a un primitivo lenguaje ibérico extendido por las regiones europeas y africanas que rodeaban el Mediterráneo. El euskera no vino de otros lugares, siempre ha permanecido en esta tierra. La antigüedad de nuestra lengua que mantienen muchos lingüistas coincidiendo con Aita Barandiarán es superior a 7.000 años. Curioso que el guanche, lengua ibérica semejante al euskera, permaneció en Canarias durante milenios al estar aislada, se perdió totalmente cuando fueron visitados por los europeos, sobre todo por los españoles, los godos que dicen ellos. El austríaco Woelfel estudia las semejanzas del guanche y el euskera. Aquí se ha conservado nuestra lengua como en un islote a pesar de los celtas, romanos, godos, árabes, y resistiendo a legislaciones adversas como las últimas franquistas o leyes también poco favorables de UPN. Concluyo con una frase de Parellada: “El euskera es el tesoro más preciado de la antigüedad que tenemos en Europa”.
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