Víctor Manuel Egia Astibia miembro de la asociación de estudios iturralde
El próximo sábado, 14 de noviembre, se celebra en Pamplona el I Simposio de Patrimonio Industrial. Víctor Manuel Egia es uno de los organizadores

¿Cómo influyó la industrialización en la arquitectura y el paisaje de Navarra? ¿Qué sucedió con la Real Fábrica de Municiones de Orbaizeta? ¿Merece la pena la reutilización de los espacios industriales abandonados? Estas y muchas otras cuestiones serán las que se plantearán en el simposio, que se desarrollará en la sala principal de Civican. El evento, organizado por la Asociación de Estudios Iturralde y Nabarralde, cuenta con la colaboración de la Fundación Caja Navarra, el Ayuntamiento de Pamplona y Diario de Noticias; y tiene como objetivo principal poner en valor el patrimonio industrial, un campo que no se suele tener en cuenta al hablar de la memoria histórica.
¿Por qué se dice que el patrimonio industrial es el gran olvidado en lo que se refiere a la recuperación de la memoria histórica?
-Bueno esto es algo que digo yo y refiriéndome sobre todo a la situación en la Comunidad de Navarra. No es así en otros lugares como veremos durante el simposio. Curiosamente aquí, a diferencia de otros lugares cercanos, existe legislación en este sentido y en la ley foral de Patrimonio Cultural de 2005, los artículos 66-70 se dedican al Patrimonio Industrial y su preservación. Sin embargo apenas hay actuaciones al respecto y algunas incluso son contrarias. En Navarra hay 158 lugares considerados como Bien de Interés Cultural (BIC) y sólo dos de ellos tienen carácter industrial, la Fábrica de Municiones de Orbaizeta y el Trujal de Cabanillas, este último además, en lamentable estado de conservación. Pero no sólo es olvidado por la administración, es la propia sociedad la que lo tiene olvidado, aunque es necesario aclarar aquí que en este caso el gran culpable puede ser el desconocimiento.
¿Cómo influye el patrimonio industrial en el conocimiento de la historia de un pueblo?
-El estudio de estos elementos citados nos acerca a conocer las características sociales, económicas o técnicas de una colectividad en distintos momentos de su historia. Para una determinada sociedad, el conocimiento de su memoria histórica debería contribuir a su evolución y desarrollo. El patrimonio industrial es parte de la memoria histórica.
¿Qué elementos del patrimonio industrial navarro actual destacaría? El molino de Caparroso, la fábrica de municiones de Orbaizeta…
-El molino de Caparroso es el edificio industrial, en pie, más antiguo de Iruñea. No solo como molino sino que allí a mitades del siglo XIX el labortano Salvador Pinaquy instaló una fundición industrial que sería el germen de Sancena, empresa muy conocida por el mobiliario urbano de la ciudad. En mi opinión la actuación realizada en los últimos años en el mismo, estuvo muy lejos de ser respetuosa con su importante pasado. La fábrica de Orbaizeta es mucho más conocida ya que tiene la fortuna de encontrarse en un lugar muy visitado y además es casi el único lugar donde se han realizado actuaciones arqueológicas rigurosas como así está sucediendo en su homónima de Olaberri. Pero para mí fue un verdadero desastre el derribo de la Azucarera de Marcilla. Un supuesto polígono industrial, en realidad un castillo en el aire, convirtió una de las fábricas más emblemáticas de la historia industrial de Navarra en un erial con una solitaria chimenea en medio. Una actuación en la que hubo implicación directa y probablemente interesada de nuestra anterior administración y que, una vez más, quedó impune. Hay también un par de buenos ejemplos de reutilización de edificios industriales como son la antigua fábrica de calzados, después taller de maquinaria agrícola y ahora reconvertida en instituto junto a la estación del Norte de Iruñea o el edificio multiusos de lo que fue la fábrica de sedas en la Rochapea.
¿Cuáles son los motivos por los que no se le ha otorgado la importancia suficiente al patrimonio industrial?
-Sobre otras partes del patrimonio tiene algunas desventajas. Por ejemplo se tiene la tendencia a asociar patrimonio con bonito o bello y la arquitectura industrial tiene unos diferentes y peculiares criterios estéticos. Además es un patrimonio joven, una ermita románica puede tener ocho siglos de historia, ningún edificio industrial en Navarra pasa de los ciento cincuenta años. Pero eso no le debe quitar valor ya que la influencia que haya podido tener en el desarrollo de un determinado colectivo puede haber sido de gran importancia. El fenómeno de la migración del centro de los cascos urbanos a la periferia de los polígonos industriales ha hecho que muchos edificios hayan desaparecido. Por otra parte en las últimas décadas existe una irracional tendencia a la nueva construcción, nada de lo anterior vale, nada puede o vale la pena reciclarse o reutilizarse.
¿Cuáles son los objetivos principales del I. Simposio de Patrimonio Industrial?
-El objetivo principal que nos hemos puesto para este primer simposio es fundamentalmente el dar a conocer esta parte del patrimonio hasta ahora desconocido o subvalorado. Para nosotros sería un gran logro el conseguir concienciar al menos a una parte de la sociedad del valor que tiene la historia industrial en su memoria. A partir de ahí surgirán seguramente iniciativas tanto públicas como privadas que aborden el tema de preservación o reutilización de elementos industriales.
¿Qué temas clave se van a tratar?
-Tras una puesta en escena sobre la situación actual y aclaración de conceptos, se abordará la peculiar historia de Navarra en la Revolución Industrial, el valor no sólo de edificios industriales sino de su contenido y documentos afines, el paisaje industrial y sus peculiaridades. Contaremos además con la aportación de experiencias de otros lugares como es el Museu de la Ciencia y Tecnología de Terrassa o de asociaciones específicas en este tema como la Asociación Vasca (AVPIOP). También se contarán experiencias cercanas como la actuación sobre los restos de la fábrica de municiones de Orbaizeta y finalmente habrá un coloquio entre los ponentes y el público asistente que creo será muy interesante y enriquecedor.
Se trata de la primera edición del evento. ¿Lo habéis planteado como algo que tenga continuidad?
-Suelen decir que lo difícil es hacer la segunda o la tercera edición de cualquier cosa. Pero nuestra intención es darle una continuidad al menos bianual. Ese pequeño reto dependerá de la respuesta de esta primera edición, edición que ha sido posible gracias a la inestimable colaboración de Nabarralde, la Fundación Caja Navarra, el Ayuntamiento de Iruñea, DIARIO DE NOTICIAS y Laurendi Elkartea.
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