En Donostia empieza a amanecer

Es como si los nuevos gestores municipales hubieran recurrido al fiat lux y la cosa hubiese a funcionar de inmediato con la precisión de un peluco suizo: en agosto se recuperó para la ciudad el arte de Cuchares que había sido arrinconado por los intempestivos anteriores gestores de la cosa municipal se volvía así a los buenos tiempos, mantillas y manzanilla, puros y sombreros cordobeses, vamos que la ciudad volvía a ocupar el puesto que cualquier ciudad que se precie ha de tener: una plaza de toros que sirva para lo que fue creada: torturar a los morlacos, exhibir a los gráciles cuerpos toreros que se deslizan como sofisticados danzarines (Ansón dixit) estoque / espada en mano, y disfrutar a los selectos espectadores que tienen la gracia (cual si fuese divina en palabras del siempre iluminado Múgica Herzog y del zascandil Savater) de gozar con la sangre animal, ambientada con los seductores pasodobles. San Sebastián siempre ha sido una gran ciudad, no lo digo obviamente por el tamaño que hace que para recorrerla no sea necesario ni la construcción de un Metro, ni siquiera al siempre lindo tren chu-chú; ahora vuelve a serlo tras los años de tristeza y enmuermamiento general que sacudía a los pobres donostiarras cuyos rostros rozaban ya los tonos schopenhauerinaos (la vida es un péndulo entre el dolor y el aburrimiento); ahora las caras se han transformado y desprenden otro brillo, se asemeja a aquella invitación franquista que trataba de convertir en lema para la ciudad -tal debía ser la jeta de bostezo que veía en el respetable- de «sonría por favor (iripar egizu arren)», los rostros desprenden otra luz como quien dice al fin tenemos apropiadas fiestas, y no como ciudades tercermundistas como A Coruña, la ciudades canarias, catalanas o mallorquinas que hace tiempo renunciaron a la celebración de las bárbaras corridas (curiosamente con el apoyo de los miembros del partido llamado socialista).

Por si esto fuera poco, se anuncia igualmente el final de los olores repugnantes que amenazaban con invadir la ciudad y la provincia toda con el recurso a sistemas primitivos de recogida de basuras: PaP ( puerta a puerta), sistema que solo se emplea en lugares tan atrasados como Bolonia, Santa Coloma del Gramanet, amplias zonas de la ciudad de Chicago, o algunos barrios de Tenerife ( curiosamente con el apoyo de los miembros del partido llamado socialista).

No queda ahí, no obstante, la preocupación de los ediles donostiarras por la diversión de los ciudadanos, y a los entretenimientos sangrientos añaden los del cuero propio de los balones del balompié, el furbó. Casi nada lo que les mola a los actuales gestores la cosa de ver correr a unos jóvenes en pantalón corto , detrás de una pelota…Pues bien, deben pensar que si les gusta a ellos le gusta a todo dios, a no ser a algunos bichos raros que siempre los hay, hasta entre los donostiarras; así si en la anterior legislatura se había alcanzado un acuerdo a propuesta de EHBildu con la que el club de la capital también estaba conforme, en la que quedaba claro que los cambios del estadio se limitase a cierta remodelación y que el resto de la financiación corriese a cargo de la propia Real, de Kutxabank y de Lakua. Nada oye, estos cerebritos proponen que el 75% del gasto sea embolsado por las instituciones y por Kutxabank, y por de pronto en el último pleno del ayuntamiento decidieron dedicar prácticamente 50 millones de euros para tal fin, poniendo la Real solamente once millones. Se añade a lo anterior que se han de solicitar por parte del ayuntamiento un préstamo de 16 millones, cuando los anteriores mandatarios municipales habían dejado la cosa en que no se ponía ni un duro. En total, Lakua aportará 10 millones y las instituciones 36… Al presidente de la Real, Aperribay, se le debe estar oyendo gritar alborozado: ay que guay. Las constructoras se chupan los dedos para irlos agilitando en el acto de contar billetes que les caen del cielo, mejor: del dinero de los ciudadanos.

Uno, en su candidez, siempre había creído que al que les guste el fútbol que se lo pague, que si el club de marras, real él, ingresa en concepto de fichajes una millonada no los reparte en la ciudad, ni siquiera entre sus socios sino que se lo guarda para retroalimentarse trayendo entrenadores de campanillas y jugadores de cascabeles… La verdad es que servidor no entiende ni palote más allá de la constatación palmaria de que la alegría que Goia&Gasco, y sus amigos, quieren dar a la ciudadanía se reduce, parece ser, a entidades privadas, a las que mima con entregado primor…

Nadie piense no obstante que el luminoso amanecer, las deslumbrantes luces que asoman en la Bella Easo, de la mano del PNVPSOE se reducen a esta esfera, de panes et circenses, sino que se completará con trenes que viajan a la velocidad de la luz (TAV= Tren Al Vacío, tal y como van las obras y las posibles conexiones), con incineradoras de última generación que echarán olor a pachuli, y una inmensa gozada que hará que se pueda viajar bajo tierra desde el barrio del Antiguo hasta la playa de la Concha…

Se acabaron los recortes de presupuestos, se finalizaron los gastos dedicados a lo más importante en detrimento de cuestiones que pueden esperar-o que no han de realizarse- , vía libre al progreso cuyo índice se ha de medir en quintales métricos de cemento…hasta que la ciudad no sea reconocida ni por dios bendito, pues no se puede permitir el inmovilismo al que tenían entregada la ciudad los bildutarras… desoyendo al oscuro Heráclito de Éfeso: todo fluye, nada permanece, lo que aplicado al caso vendría a ser: que se note que hacemos algo, agitados como si aquejados estuviesen por el baile de san vito, y ello , esa alegría, esa pujanza, ese impulso bestial por los cambios, se deja ver en la risita complaciente del alcalde y en la alegría castañuelera del teniente alcalde, el siempre trepa Ernesto Gasco, que no hace más que dar brincos y grititos de placer; la permanente sonrisa del anterior alcalde no tenía ni color era una mueca bobalicona, no propia de triunfadores que es la que ahora ellos muestran mientras arrojan billetes , signo de alegría, de abundancia y de incesante progreso.

KAOS EN LA RED