Desde distintos ámbitos se están haciendo llamadas para la elaboración de listas unitarias basadas, en el caso de la Comunidad Foral de Navarra (CFN), en los partidos y coaliciones que apoyan el cambio político y social.
Con carácter general en el ámbito de Hego Euskal Herria (HEH) se han hecho requerimientos similares, con algunas diferencias.
Me centraré en el caso de la CFN, que es lo que más y mejor conozco.
Por un lado, en lo que se refiere a la pura aritmética electoral, es decir, en lo que al reparto de escaños, la suma de los llamados no aportaría cambio alguno en el número de escaños a conseguir.
Por otra parte, alguno de los requeridos ya se ha manifestado claramente, contrario a tal iniciativa y otros han propuesto otra, más excluyente, pero con el mismo objetivo, supuestamente.
Y finalmente, con esta iniciativa se pretende colaborar para posibilitar el Cambio Político y Social en el Estado español, inicialmente este fin no tiene nada que objetar, pero por la experiencia acumulada sí se debieran tener en cuenta algunas precisiones.
Desde este tipo de iniciativas se requiere a los abertzales, en aras de la unidad, a aparcar sus proyectos de carácter nacional, pero no se requiere a los unionistas a hacer lo mismo con los suyos también de carácter nacional.
El pretendido cambio político y social en el Estado solo será cierto si las fuerzas que lo impulsen pretende un cambio profundo en lo social, en lo político y en lo económico. Solo será válido si la profundización en la democracia incluye el respeto de todos los derechos tanto individuales como colectivos, entre los que están todos los derechos de las personas y también los de los pueblos y entre ellos el derecho a decidir sobre su propio futuro, sin tutela alguna.
Si el Estado español no reconoce el derecho de las nacionalidades a elegir libremente su futuro, incluido el derecho a crear su propio Estado, es decir, a lograr la independencia, será todo menos un Estado democrático, seguirá siendo la cárcel de pueblos que es.
Necesitamos la independencia no para conseguir ser una estrella más en la cada vez más desprestigiada bandera de la Unión Europa, sino para cosas mucho más cercanas.
Para que el derecho a la propiedad privada y a la creación y desarrollo de empresas no esté por encima del derecho a la vivienda y a un trabajo digno. Para tener más y mejores hospitales para tener acceso a una sanidad de calidad. Para tener más y mejores escuelas, institutos y universidades, públicas y de calidad. Para tener más y mejor acceso a la cultura. Para que las políticas estén dirigidas a los ciudadanos y no a los grupos de poder. Para que el uso de nuestro territorio y de nuestros recursos sea respetuoso y no se hipoteque para las generaciones venideras. También para ser más solidarios con el resto de los países, tanto de nuestro entorno, como con los países de lugares lejanos. Para que la acogida de las personas que se acercan a nosotros en busca de asilo o de trabajo sea la de un pueblo que se ha visto en la necesidad de migrar y no la de un prepotente estado de la unión.
La decisión de los abertzales debe ser ir a Madrid al Congreso y al Senado a reivindicar nuestros derechos, sociales, civiles, políticos, nacionales, culturales y económicos y claro está, apoyar cuantas iniciativas conduzca a la consecución de un cambio real y profundo en el Estado, no para buscar una u otra alternancia. Y también a apoyar las justas reivindicaciones, de todo tipo, de los diferentes pueblos y naciones, que componen voluntaria o involuntariamente el Estado español.
Me muestro totalmente contrario a integrarse en plataforma unitaria alguna que no incluya entre sus reivindicaciones el derecho a decidir, tanto en el marco de la CFN como en el marco de HEH, no debemos permitir que pretendan ningunear nuestras legítimas reivindicaciones, en aras de no sé qué fines.









