La Navarra entera, la de la costa y el interior, la del Ebro y el Adur, la que conserva su lengua y su cultura milenarias y por eso la llamamos también Euskalerria o Eskualerria, resurge de los rescoldos. Nunca dejamos que estos se convirtieran en ceniza. ¡Qué más hubieran querido los enemigos de nuestras libertades! Somos dignos hasta debajo de las piedras.
Habrá que poner a funcionar la cabeza para gestionar bien lo que hemos conseguido pero hoy hablo con el corazón porque creo que es el momento de hacerlo. Porque nos vemos a nosotros mismos cuando en el Ensanche nos encontramos con el apresurado ir y venir de Uxue. Cuántos besos y abrazos habrá repartido estos días la Uxue valiente, sensata y capaz que conocemos, sabiendo que cada dos pasos tiene que contestar a saludos, sonrisas e interjecciones de ánimo sinceras y cercanas. Porque nosotros estamos en la esperanza de futuro que nos regala Laura, en la laboriosidad incansable de Edurne, en la arrolladora expresividad de Itziar, en la mirada profunda y experta de José Miguel, en la perseverancia y el espíritu incansable de Adolfo y en la grandeza moral e intelectual de Joseba.
El vuelco electoral ha dejado en el limbo a quien tantos méritos ha hecho para ello. El PSN de Urralburu, Arbeloa, Otano, Jiménez está en el lugar que le corresponde. No puede decidir nada. Hasta ahora bien que ha podido. Por su culpa hemos malvivido todos bajo la recalcitrante derecha que solo gobernaba para sus palmeros. Por su obediencia lacayuna a los que decidían por nosotros se ha alargado en el tiempo un régimen que negaba el pan y la sal a todo aquel que osaba moverse. Al limbo y no precisamente al de los justos.
Yo no lo sabía, pero se comprueba estos días que las puertas del infierno tienen gatera. Por ahí asoma todavía el rabo castellano de los diablos que siempre dejaron en esta tierra destrucción y muerte. Sacuden furiosos el presente que no les gusta, sufren alucinaciones, se resisten a caer en el abismo pero los diablos solo pueden estar administrando las calderas de Pedro Botero. Que se acostumbren… que frío no han de pasar.
Nunca hubo en Navarra una primavera más florida. Prescindiremos de ababoles y margaritas por las connotaciones negativas que tienen. Las flores que vemos dan frutos y alimentan el cuerpo y el espíritu. Resplandece su belleza en todos los rincones del reino. Vamos a cuidar de ellas porque son nuestro futuro.
Cuánto tiempo esperando a entonar el canto de Fermin Balentzia: “¡Ahora es el momento! Abrid las ventanas que es la amanecida”…
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