El diputado general Pedro Egaña, en nombre de la provincia, presentó en 1864 el vino de Rioja Alavesa en la exposición Internacional de Bayona, obteniendo una flamante medalla de oro, la primera en la historia. Al año siguiente, envió una circular a todos los cosecheros de Rioja Alavesa anunciándoles una campaña de promoción del vino Medoc Alavés por parte de la Diputación, instándoles a participar.
En 1908, cuando comenzaron los primeros intentos para poner en las botellas un distintivo de origen, la Cámara de Comercio de Álava propuso a la Diputación que acordara con Logroño y Navarra registrar una marca común y evitar así el uso fraudulento del nombre Rioja. La Diputación alavesa se opuso a la iniciativa porque, según el diputado Antonio Echave Susaeta, la uva alavesa era de mejor calidad y mayor precio que la de Logroño, por lo que no interesaba a los alaveses que se diera igual trato a unos y otros.
En 1956, recién creado el Consejo Regulador, tuvo lugar un acontecimiento revolucionario en Elciego y otros pueblos vecinos: sus cosecheros, apoyados por los almacenistas de la Alhóndiga, se plantaron negándose a aceptar las nuevas normas, hasta el punto que el Consejo les propuso una solución excepcional como la autorización de una denominación específica Elciego-Rioja Alavesa.
Llegamos a los años 70, seguimos en una época franquista poco proclive a planteamientos nacionalistas y sin embargo vemos que se sigue hablando del problema alavés y el acta de la sesión del 8 de junio de 1973 recoge la petición hecha por determinadas localidades alavesas a la Diputación Foral de Álava para que solicite una Denominación de Origen Rioja Alavesa con su propio Consejo Regulador autónomo. En el siguiente Reglamento de la Denominación, las disensiones darían lugar a las tres subzonas -Rioja Alavesa, Rioja Alta y Rioja Baja-, una medida paliativa de las tensiones territoriales.
Nos quejamos de que un solo oficial se quiera hacer con el timón del buque Rioja, imponga su bandera de conveniencia y trate a los alaveses como grumetes
De esa misma época predemocrática es una famosa anécdota ocurrida hace 40 años referida a un diputado foral de Rioja Alavesa que solicitaba al diputado general “ fijar las posibilidades de creación de un Centro Regulador que ampare la denominación Rioja Alavesa”. Y lo justificaba en base a la preocupación de los agricultores riojanoalaveses y al hecho de “ la indiscutible calidad, personalidad y características propias de los vinos de Rioja Alavesa”.
Otra referencia de finales de los años 70 es el artículo de la prensa en el que el Consejo General Vasco, con el socialista Ramón Rubial a la cabeza y como consejero de Agricultura Pedro Morales -miembro de UCD y luego de Alianza Popular-, en absoluto sospechosos de nacionalismo, hacen gestiones en pro de una Denominación específica, dando lugar al siguiente titular de prensa: “El vino de Rioja Alavesa podría tener su propia Denominación de Origen”.
Las conclusiones que podemos extraer son que, en primer lugar, no hay ningún “planteamiento para crear una subzona” porque, como todo político alavés debería saber, la subzona Rioja Alavesa ya existe desde los tiempos franquistas, aunque sea un derecho que no se cumple en la actualidad. En segundo lugar, queda claro que la demanda alavesa de diferenciación es muy vieja y no está vinculada a una ideología determinada. Es una cuestión de puro sentido común, de necesidad o de defensa de los intereses alaveses.
Defender la subzona o cualquier otro sistema de diferenciación no tiene que suponer necesariamente el abandono del buque Rioja. ¿Cómo van a abandonar el gran buque los miles de vitivinicultores alaveses que lo construyeron, prestigiaron y lo mantienen a flote día a día con su trabajo y su dinero?
Los defensores de la diferenciación en Rioja Alavesa nos quejamos de la dimensión mastodóntica que está adquiriendo el buque Rioja, de que un solo oficial se quiera hacer con el timón para fijar el rumbo de una nave de tan difícil manejo, de que imponga su bandera de conveniencia e ignore la ikurriña o de que trate a los propietarios alaveses como simples grumetes.
Y lo peligroso es que, en estos últimos años de dura crisis, en Rioja Alavesa no tenemos botes salvavidas, no tenemos alternativa ni un plan B por si el gran buque Rioja encalla en una zona de rocas o zozobra tras un tsunami. Álava es la única región vitícola de la cuenca mediterránea que no tiene una pequeña denominación alternativa como los demás, incluidos nuestros vecinos de Navarra y La Rioja.
Es responsabilidad de los políticos alaveses diseñar ese plan, fletar un ferry alavés más pequeño, más rápido o más fácil de maniobrar en los procelosos mares del mercado futuro. Los políticos conformistas que cierran los ojos a la realidad y dicen eso de que “los alaveses estamos muy bien donde estamos” no nos sirven.
http://www.noticiasdealava.com/2015/05/27/opinion/de-necios-y-grandes-buques









