Araba historia negra de gasteiz historia negra de gasteiz
Las víctimas de la masacre del 3 de marzo de 1976 tienen en Bruselas la próxima etapa de su incesante búsqueda de la verdad y la reparación. No es la primera vez que deben cruzar fronteras, a la vista de la impunidad de sus responsables.
“En Bruselas buscamos algo que sea vinculante, pero también una nueva denuncia pública” “Salí por una ventana que rompimos para respirar. Después me dejaron como un colador” “Es lamentable que en 2015 siga habiendo víctimas de primera, de segunda y de tercera” “Lo fundamental es poner en valor todo lo que se consiguió a través de esa lucha” “Hubo enfrentamiento porque nos obligaron a salir; pudo haber 50 ó 100 muertos”
desde que el 3 de marzo de 1976, hace hoy 39 años, los disparos de la Policía Armada segaran la vida de cinco trabajadores vitorianos e hirieran a varias decenas más, las víctimas y sus familiares han recorrido múltiples caminos para lograr la Justicia que nunca tuvieron. El último tendrá como destino Bruselas, donde la asociación Martxoak 3 denunciará el incumplimiento de la normativa en materia de Derechos Humanos por parte del Gobierno español, pero hasta la fecha han sido múltiples las instancias políticas y judiciales a las que han tocado la puerta. Empezando por unos tribunales de la incipiente Transición que, según recuerda Andoni Txasko, portavoz de Martxoak 3, fueron los responsables de la “primera gran burla” a las reivindicaciones de las familias de los fallecidos, de los heridos y sus allegados. A día de hoy, éstos siguen manteniendo “la misma exigencia de reconocimiento, Justicia y reparación” que hace casi cuatro décadas.
Acompañan a Txasko, que un día después de aquel fatídico 3 de marzo resulto herido de gravedad tras otra brutal emboscada policial que le hizo perder un ojo, José Luis Martínez Ocio, presidente de Martxoak 3 y hermano de una de las cinco víctimas mortales, Norberto Mujika, Santiago Durán y Félix Alvarado, que asistieron en primera persona al asalto de la iglesia de San Francisco de Asís de Zaramaga, primero con gases y después con fuego real, donde previamente se estaba celebrando una asamblea de trabajadores. Los tres resultaron heridos en mayor o menor grado.
Alvarado, por ejemplo, recibió dos disparos de bala que milagrosamente no afectaron a ninguno de sus órganos vitales, uno de los cuales lo dejó “como un colador”. “Salí por una ventana que rompimos para poder respirar”, recuerda. Durán, entretanto, sufrió una insuficiencia respiratoria que a la postre le provocó una discapacidad del 35% debido a la inhalación de gases, al margen de los golpes, que le provocaron una fractura de abdomen y le obligaron a permanecer cinco días hospitalizado y 100 de baja laboral. Mujika tampoco salió bien parado, ya que sufrió otro balazo a la altura del codo que, por fortuna, tampoco afectó a ninguna zona sensible de su cuerpo. “Hubo enfrentamiento simplemente porque nos obligaron a salir, porque nos ahogábamos. Pudo haber 50 ó 100 muertos”, enfatiza este extrabajador de Esmaltaciones San Ignacio.
La brutal actuación policial quedó sepultada bajo la Ley de Amnistía de 1977, una norma “de punto final” que facilitó la impunidad de los responsables políticos y policiales de la masacre, pero no por ello los representantes de Martxoak 3 han cejado posteriormente en su empeño de sanar las heridas abiertas. Tras el sobreseimiento inicial de la causa por parte de un tribunal militar, y aun viendo “imposible” reabrirla en Madrid, las víctimas dieron un nuevo paso allá por el año 2001, dos después de la constitución de la asociación, con la presentación de una querella criminal en los juzgados de Vitoria. La denuncia no se admitió a trámite porque, según el tribunal que se hizo cargo del caso, los hechos habían prescrito, por lo que Martxoak 3 dio el paso de traspasar las fronteras del Estado por primera vez para hacer oír su voz.
Corría el año 2004 y el destino de la asociación fue la ciudad de Ginebra, sede del Comité de Derechos Humanos, un órgano formado por expertos independientes que vigila el cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y ante el que Martxoak 3 presentó una nueva denuncia. “Que sepamos, no ha habido siquiera una resolución”, lamenta Txasko. El intento, de nuevo en España, de ser acogidos en la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo (29/2011) también resultó frustrado, lo que supuso el último golpe de sus instituciones.
A partir de ahí, a Martxoak 3 le ha tocado cruzar otra vez los límites del Estado, incluso todo un océano como el Atlántico, para proseguir la búsqueda de la Justicia negada. La personación junto con decenas de colectivos más de víctimas del franquismo en el marco de la llamada querella argentina ha sido el penúltimo paso de Martxoak 3, cuyo portavoz celebra su desarrollo. “La investigación va avanzando de manera muy positiva, a pesar de las dudas por todas las presiones que ha habido por parte del Estado”, advierte Txasko.
órdenes de extradición Entre las consecuencias más destacadas de la causa asumida por la magistrada María Servini destacan las imputaciones y las órdenes de extradición del exmiembro de la Policía Armada Antonio González Pacheco, más conocido como Billy el niño, y del excapitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas Aguilar, por las brutales torturas que ambos habrían practicado en el desempeño de sus funciones. Recientemente, la Coordinadora estatal de Apoyo a la Querella Argentina (CeAQUA) ha entregado un nuevo paquete de denuncias para demostrar la responsabilidad del exministro Rodolfo Martín Villa, ministro de Relaciones Sindicales durante la masacre del 3 de marzo, en la represión durante la dictadura franquista y la Transición.
“Internacionalizar la causa” es, precisamente, el objetivo que también busca Martxoak 3 con su próxima visita al Parlamento Europeo, la próxima estación de ese viaje contra “el modelo de impunidad español”. Será la segunda vez que las víctimas acuden a la Cámara de Bruselas, donde en el año 2006 también mantuvieron varios contactos informales con algunos grupos políticos. Esta vez, el Parlamento debatirá una iniciativa formal de la asociación que volverá a exigir esa Justicia perdida, cuyo registro se producirá durante la jornada de hoy de forma telemática. En el plazo de “dos o tres” semanas, según los cálculos de Txasko y en función de las agendas políticas, el colectivo presentará en mano en la capital belga la documentación correspondiente. Por el momento, Martxoak 3 ha logrado el apoyo de los europarlamentarios de PNV, EH Bildu, Iniciativa Per Catalunya Verds e IU, aunque esperan recabar también el respaldo de grupos políticos de otros países.
El objetivo pasa por “buscar algo que sea vinculante, pero también una nueva denuncia pública” -según Txasko- ante el resto de países de la UE de que el Gobierno español “incumple la legislación internacional en Derechos Humanos y mantiene el mismo discurso de 1976”. El último ejemplo de esta realidad ha sido el argumento que el Ministerio de Interior ha dado para desestimar la petición de Martxoak 3 de que los protagonistas de la masacre de Gasteiz sean consideradas víctimas del terrorismo: se trató -según Madrid- de un “enfrentamiento” derivado de una actuación policial que “no tenía como objeto la alteración de la paz pública, sino reponerla”.
Las víctimas de la masacre lamentan también la actitud de un PP local y provincial “hipócrita”, que “miente para justificarse de cara a la galería e incumple a la hora de la verdad lo que promete ante las cámaras”. Santiago Durán, por ejemplo, critica que aun hoy, “en 2015, es lamentable que siga habiendo víctimas de primera, de segunda y de tercera”.
José Luis Martínez Ocio, presidente de Martxoak 3, aboga por seguir “agradeciendo” la dura pelea llevada a cabo en los inicios de aquella frágil democracia, como hizo su hermano de Pedro Mari, fallecido aquel 3 de marzo, al margen de aniversarios como el de hoy. “Damos demasiado importancia a las fechas, pero como asociación y como pueblo lo fundamental es poner en valor la solidaridad y todo lo que se consiguió a través de esa lucha”, razona. Gasteiz tendrá este martes una nueva oportunidad para hacerlo.
DEIA









