Sábado hizo 50 años del asesinato de Malcolm X, que es como era conocido Malcolm Little, el emblemático dirigente del nacionalismo negro norteamericano. Cuando yo era pequeño, mi padre me regaló la traducción catalana de Ramon Barnils de la autobiografía de este mítico luchador: ‘Malcolm X: el poder negro’. Son horas de entrevistas entre él y Alex Haley (el autor, ya desaparecido, de ‘Raíces. La saga de una familia norteamericana’, que dio lugar a una exitosa serie), convertidas en un discurso en primera persona. Aquel libro me fascinaba y todavía no sé por qué.
A medida que las antiguas colonias de África se convertían en estados independientes en la década de 1960, algunos grupos de afroamericanos buscaron inspiración en los movimientos de liberación africanos para defender sus derechos. También se inspiraron en la historia norteamericana, en la emancipación de las trece colonias en 1776, para elaborar un relato nacionalista negro, de separación igualitaria entre blancos y negros.
Malcolm X consideraba que su movimiento era de «nacionalistas negros» y lo proclamaba sin ningún tipo de complejo, sin usar el neologismo «afroamericanos» para referirse a los negros. En este sentido, reclamaba la reapropiación de una religión diferente a la de los blancos y se esforzaba por una cultura propia que conviertiese a los afroamericanos en una comunidad singular dentro de EEUU. Estos eran, según él, los elementos imprescindibles para que triunfara la lucha política de los afroamericanos.
Malcolm X, que el 19 de mayo de este año habría cumplido 90 años, identificó su lucha por la igualdad racial con la larga lucha de los africanos por recuperar lenguas y culturas. Sólo la independencia de las colonias y la expansión del Islam -decía él- lo habían hecho posible. Esta identificación historicista y culturalista -étnica, por tanto- llevó a este sector de afroamericanos a propugnar el separatismo de la comunidad negra en lugar de exigir la integración racial. Dos comunidades, dos naciones, sería la conclusión. Hay autores que incluyen a ‘Nación de Islam’, a los musulmanes negros y a Malcolm X entre los grupos milenaristas contemporáneos. Martha Frances Lee así lo cree y ha escrito un buen libro (*) sobre la cuestión.
La antropología ha estudiado la presencia de creencias milenaristas en diferentes culturas y religiones como una reacción al orden colonial y poscolonial, y a la expansión de los procesos de modernización. La destrucción de las formas de vida tradicionales ha hecho desaparecer identidades y comunidades enteras. En el caso norteamericano, la aculturación y la supremacía blanca llevaron a los negros musulmanes estadounidenses a una reivindicación de los derechos civiles dura, extrema, alejada de los planteamientos del pastor protestante, influido por Gandhi, Martin Luther King (1929-1968).
El reverendo King fue el impulsor de un poderoso movimiento de lucha y resistencia pacíficas para la obtención de la igualdad de derechos para los negros estadounidenses, Malcolm X, en cambio, a pesar de que era hijo de un pastor bautista de Omaha (Nebraska), se convirtió al Islam en 1952 y se identificó con el ideario nacionalista afroamericano de la secta ‘Nación del Islam’, creada en 1930 por Wallace Fard Muhammad y que en ese momento dirigía Elijah Muhammad.
Malcolm X se convirtió en el ministro del Templo núm. 7 en Harlem y del Templo núm. 11 en Boston. En 1960 fundó un periódico nacional, ‘Muhammad Speaks’, para difundir que los afroamericanos no se liberarían nunca hasta que no optaran por un cambio de religión y abandonaran las confesiones cristianas que habían dado cobertura al colonialismo en África y a la segregación racial y al sometimiento de los negros en otras partes.
Malcolm X era, ciertamente, un radical, que en los años sesenta exaltaba la violencia. Los Panteras negras, el partido que a veces erróneamente se identifica con él porque sus fundadores se inspiraron en el mismo, también bordeaban los límites. Malcolm X no era comunista aunque organizara un comité de apoyo a Fidel Castro. Los Panteras negras, sí, y, además, estaban relacionados con el Partido Comunista de EEUU. Angela Davis, aquella joven profesora universitaria de pelo rizado y verbo incisivo, era su icono. Lo que quiero decir es que la década de los años 60 estuvo dominada por la violencia política y las razones para justificarla eran muy diferentes en cada caso.
Sin embargo, la violencia es omnipresente en la sociedad norteamericana desde su nacimiento y Malcolm X no fue la excepción. Es famoso su comentario ambiguo sobre el asesinato de Kennedy -«Cosechamos lo que sembramos» (**) dijo-, o el discurso de 1964 que con el título ya lo dice todo: ‘The Ballot or the Bullet’ -‘El voto o la bala’ (***)-, con el que conminó a los demócratas de Lyndon B. Johnson a elegir entre enfrentarse a los racistas blancos del sur o a aceptar las consecuencias extremas de su inmovilismo.
El grupo ‘Nación del Islam’, que no hay que ocultar que estaba empapado de una judeofobia extrema, no mató a nadie. La ‘Mezquita Musulmana’, creada por Malcolm X el 20 de marzo de 1964, cuando se separó de ‘Nación del Islam’, tampoco practicó la violencia. La retórica sobre la violencia de los musulmanes negros afroamericanos no tenía nada que ver, pues, con la yihad, la guerra santa del Islam contra los infieles, que es lo que propugna el ISIS. Los «buenistas» todavía no lo entienden.
Malcolm X fue asesinado por extremistas negros de su antiguo grupo, que había abandonado un año antes de su asesinato para crear ‘Islam suní’. Luther King, fue asesinado el 4 de abril de 1968 por un racista blanco. Si la tesis defendida por Malcolm X según la cual «la integración es una astucia de los blancos para dormir a los negros», se hubiera impuesto en la comunidad afroamericana a la de King, que defendía que los negros de EEUU debían ser ciudadanos de pleno derecho, y si los supremacistas del KKK hubieran podido mantener la discriminación racial que querían, hoy Obama no sería presidente de EEUU. Como diría el mismo Malcolm X: «Los eslóganes no son la acción. El poder real proviene de la convicción que produce la acción, de la acción sin concesiones».
(*) https://books.google.es/books?hl=ca&lr=&id=ZzNb-DsIy1MC&oi=fnd&pg=PP9&dq=Nation+of+Islam&ots=uQPemEQZOg&sig=5uyCetDBgSPZWcXsNSEQ8xriJOE#v=onepage&q=Nation%20of%20Islam&f=false
(**) https://www.youtube.com/watch?v=7-BmBxenbf4
(***) http://www.edchange.org/multicultural/speeches/malcolm_x_ballot.html
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