El documental ‘Iruña, el saqueo de la memoria’, que el próximo domingo se distribuye con DIARIO DE NOTICIAS, denuncia el ‘ataque contra el patrimonio’ vasco presente en la capital navarra, cuna de la cultura vascona.
Desde hace decenas de años, la clase política de Pamplona ha ido desechando todo el patrimonio arquitectónico, arqueológico y cultural que la hace única, el que le da una especial identidad vascona. Y así queda patente en los cinco casos que seis navarros conocedores de esta cultura narran en el documental Iruña, el saqueo de la memoria, que el domingo 12 de octubre se distribuirá con DIARIO DE NOTICIAS.
Reclamar hitos, además de denunciar los intentos de derribo y el ataque y destrozo al patrimonio vasco son las reivindicaciones que hacen el director de este medio, Joseba Santamaria, los columnistas Reyes Ilintxeta y Joseba Asirón, Karlos Otxoa, del Autobús de la Memoria, además del escultor Pello Iraizoz y José María Martínez Gárate, consejero de Nabarralde. La película, producida por este colectivo y Pamplona Capital, está dirigida por el realizador Rubén Marcilla sobre un guión de Angel Rekalde, director de Nabarralde. Entre ellos hacen un repaso a los ataques a la identidad vascona presente en Pamplona: las obras del aparcamiento subterráneo de la plaza del Castillo, la destrucción parcial del fuerte de San Cristóbal, la demolición del frontón Euskal Jai, la reinterpretación y pérdida de sentido del Palacio de los Reyes de Navarra (hoy, Archivo de Navarra) y las agresiones que sufre, día tras día, el euskera por parte de las instituciones. Un desahucio a Pamplona, Iruña, que en euskera significa la ciudad; “es el núcleo urbano, la ciudad por antonomasia de los vascones”, que “fue capital de un estado europeo”, como explica el narrador del documental.
PALACIO DE LOS REYES DE NAVARRA
Robo de identidad
Uno de los casos más evidentes del borrado a la historia de una Navarra independiente es la transformación que durante los siglos ha ido sufriendo el antiguo Palacio de los Reyes de Navarra, hoy reconvertido en el Archivo de Navarra. El consejero de Nabarralde, Luis María Martínez Gárate, narra cómo desde la reconquista del Reyno de Navarra (1512-1530) hasta ahora, la que fuera sede de un estado soberano europeo ha ido degradando su estatus. De ser un palacio real a estar en ruinas, en los años ochenta el Gobierno de Navarra se hizo con su propiedad. Años más tarde, en manos del arquitecto Rafael Moneo, se le llevó a cabo una reinterpretación y un lavado de cara. “Una reconstrucción del edificio que destruyó la memoria que él mismo tenía dentro”, subraya Martínez Gárate. Un edificio cuyo fondo da razón, asegura el consejero, a que “no es que vengan los vascos, sino que estaban, estamos y seguiremos aquí”.
Con la desaparición de éste y de todos los elementos narrados en Iruña, el saqueo de la memoria, Pamplona se convertirá en “una ciudad gris, triste y oscura”, como la del franquismo, apunta Joseba Santamaria, que hace un análisis de este proceso de desalojo histórico.








