Se les llena la boca con palabras de respeto a Navarra. Son huecas. En Madrid, cuando hablan de Navarra o cuando vienen a Navarra a hablar, siempre parecen ser y sentirse más navarros que los navarros y navarras. A una lección de cómo debe ser Navarra y cómo debemos pensar y actuar los navarros y navarras le sigue otra. Sin pudor alguno. Pero en cuanto llega la hora de cumplir esas promesas de respeto a Navarra, se ciscan en la voluntad de los navarros y navarras. Tres parlamentarios forales de UPN (Sergio Sayas), PSN (Roberto Jiménez) y Bildu (Bakartxo Ruiz) acudían al Congreso para defender la ley foral contra la discriminación de las personas portadoras del virus VIH por las aseguradoras. La normativa había sido aprobada por unanimidad en el Parlamento de Navarra, incluidos los votos de los cuatro parlamentarios del PP. Pero allí el PP echó mano del rodillo de su mayoría parlamentaria -si no, se utiliza el Constitucional o la siempre sumisa Fiscalía-, y devolvió a los parlamentarios navarros a casa con el recado de la ley tumbada con una excusa cualquiera. Todo respeto a Navarra una vez más. Ni siquiera les importó dejar en el más absoluto de los ridículos a sus representantes en Navarra. Navarra es en Madrid un trapo que enarbolar de vez en cuando, pero siempre, como a lo largo de los siglos, de usar y tirar.
Noticias de Navarra









