Dictadores progresistas de Cataluña

Como hacían Tony Curtis y Burt Lancaster en «El último de la lista», de John Huston, los diputados del PSOE de Cataluña, con tres excepciones, se quitaron públicamente la máscara el 16 de enero pasado. Era la máscara que durante un buen número de años les había permitido hacerse pasar por lo que no eran gracias al letargo en el que los tres siglos de sometimiento habían sumido al país. La sociedad estaba tan aturdida que no les costaba nada presentarse como defensores del derecho a la autodeterminación de los pueblos. Veamos qué decía el Partido Socialista el 13 de octubre de 1974:

• «Reconocimiento del derecho de autodeterminación de todas las nacionalidades ibéricas. La definitiva solución del problema de las nacionalidades que integran el Estado español parte indefectiblemente del pleno reconocimiento de su derecho a la autodeterminación, que conlleva la facultad de cada nacionalidad para determinar libremente las relaciones que mantendrá con el resto de los pueblos que integran el Estado español».

Y veamos qué decía el 14 de diciembre de 2013:

• «No estamos ni estaremos nunca a favor del derecho a la autodeterminación. El derecho a la autodeterminación no existe».

Uno se pregunta si se puede ser tan falso. Pues sí. ¡Y tanto que sí! Hay que tener en cuenta que estamos hablando del Partido Socialista, un partido que, al formar filas con la ultraderecha nacionalista española- PP y Ciudadanos- contra los derechos nacionales de su país, se ha puesto en evidencia ante todo el mundo. Fijémonos en lo que decía Pere Navarro el 16 de noviembre de 2013:

• «Nuestra propuesta es clara. Queremos una consulta legal y acordada con el Estado».

Y apenas dos meses después, el 16 de enero de 2014, su partido votaba en contra de la propuesta del Parlamento de Cataluña de hacer una consulta legal y acordada con el Estado español. Maurici Lucena, portavoz del partido, lo justificaba en estos términos: «Han hecho lo contrario que los gobiernos de Escocia y el Reino Unido y ahora pretenden que el Gobierno lo acepte». Quería decir que antes de hacer la petición formal, Cataluña debería haber pedido permiso a Madrid para hacer la propuesta. Según el partido del señor Lucena, Cataluña no sólo no tiene derecho a decidir, sino que tampoco tiene derecho a hacer propuestas. En caso de que quiera hacer una, primero debe pedir permiso a Madrid. Permiso para proponer, se llama. Lucena, por cierto, también dice esto: «Los socialistas queremos una Cataluña con el máximo nivel de autogobierno». Ahí es nada. La luz y el transporte público han subido, pero la mentira y el cinismo parecen mantenerse a buen precio.

Sin embargo, lo que no dice Lucena es que el acuerdo entre el Reino Unido y Escocia no es comparable con el proceso catalán por cuatro razones básicas: una, el Reino Unido es una democracia consolidada mientras que España es una democracia totalitaria; dos, el Reino Unido reconoce que Escocia es una nación de Europa mientras que España dice que la nación catalana no existe; tres, el Reino Unido y Escocia se ponen de acuerdo en la celebración del referéndum de esta última porque tanto los conservadores como los laboristas le admiten el derecho a autodeterminarse, y cuatro, Cataluña no ha podido acordar nada con España porque el PP y el Partido Socialista niegan el derecho a la autodeterminación de Cataluña y el derecho de los catalanes a votar. Y la prueba es que el mismo señor Lucena ya adelanta que la contestación que su partido y el PP darán desde el Congreso español a la propuesta del Parlamento catalán será un «NO» bien sonoro.

Y si añadimos el comportamiento dictatorial de la cúpula socialista con los militantes que han osado votar de acuerdo con su conciencia en un tema capital como el derecho de decidir del país, es decir, desobedeciendo la imposición de votar en contra, lo que encontramos es la auténtica personalidad del PSOE de Cataluña. Su «democracia interna» consiste en esto: no es democrático querer votar, si una mayoría lo prohíbe. Es la dialéctica del dictador, que se sirve de la democracia para imponer su dictado. Pero que nadie piense que se trata de dictadores conservadores. En absoluto. Ellos son los dictadores progresistas de Cataluña.

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