La tragedia de Lampedusa y la de tantos otros mares trágicos, se me antoja programada. Sin duda, tanto como una denuncia, es una gravísima interpelación, contra el fariseísmo y esa sanguinaria actitud de occidente.
¿Dónde están hoy día, los tan cacareados, “sagrados” valores culturales, políticos y filosóficos de occidente? ¿Acaso estamos hablando del cáncer colonialista, de la explotación, del belicismo y la rapiña… y de otros mitos judeo-cristianos…?
Europeos, yanquis, rusos… epígonos y aledaños, nos estamos cargando con “nuestros sagrados valores” –¿será un sucedáneo de otra gran guerra?- a los más grandes desheredados… Quizás porque nos complican al opulento primer mundo, quizás porque no poseen estimación crematística…
Acepto que me tilden de grandilocuente y bocazas, eso sí, que no lo hagan quienes se entregan a desmantelar los futuros amaneceres…
En el ser humano, siempre ha existido un rebote xenofóbico.
Quizás, porque los instintos de la persona, al desnudo, son dañinos y peligrosos. Algo, que la cultura, la educación, la razón y el recurso a la solidaridad… entre otros factores, deben de corregir…
Es lo que entendemos, quienes consideramos que el “homo socialis” –en contra del individualismo-, es la respuesta –quizás la única- más cabal, para lograr la bondad y la felicidad humanas.
Habrá quien matizará, que si las religiones, hubieran sido fieles a sus principios fundacionales, la xenofobia probablemente se hubiera erradicado. ¿Chi lo sa?
Por de pronto, tanto la historia, como este amargo presente, son un escandaloso reflejo, del magma destructivo que ha brotado y brota del fanatismo religioso: Guerras santas, guerras de religión, conquistas y cruzadas…
¡Ay de esas religiones del amor, que se predican con el odio y el genocidio… ¡
Y es que no hay Dios que entienda a muchos de sus profetas y misioneros… Predican el amor y bendicen la guerra, proclaman la pobreza de sus fundadores y se olvidan de los desheredados…
¿No se debiera acusar a ciertas religiones como las grandes colonizadoras de almas y conciencias y como tales, destructoras de la libertad de pensamiento?
La plaga de la Xenofobia, refleja a una sociedad que despedaza al indigente. Como Saturno devorando a sus hijos.
Es evidente que el racismo engendra guerras, esclavitud, explotación…en definitiva, muerte. Pero no es menos evidente, que en la raíz de todos estos males, está, como el gran pecado, el gran crimen del endiosado primer mundo, el colonialismo.
Las pateras de Alborán, las barcazas de Lampedusa, las lanchas paleolíticas enfiladas hacia las Canarias, las mueven los tifones y tormentas de las miserias del colonialismo.
Ante todo esto ¿qué hace, la ciudadanía?
Despotricar. Por fin…, por lo menos nos atrevemos a despotricar.
Bien, despotriquemos contra esta Europa sin escrúpulos y egocéntrica. Despotriquemos contra politicastros, banqueros, mercachifles del altísimo etc… Y ala, a casa, a desfogar nuestros pútridos aires… que ya hemos cumplido…
Porque la verdad, todos estos elementos que manejan el llamado “statu quo”, son pérfidos, inútiles ganapanes, mentirosos, ignorantes… Pero por favor, y digámoslo claramente, son tan despreciables como quien les aúpa al candelero. Tan corrompidos como los que les permitimos manejar el cotarro. Es decir, que una gran parte de la sociedad, estamos sosteniendo este criminal sistema.
Hartísimos estamos de ejemplos.
La Barci es una impresentable, nadie dice elegirla, pero ahí está. Los chicos de Roberto, llevan lustros, como monaguillos de la derechona, chupando cancha y lo que caiga, con la oreja enganchada a Ferraz, vacuos como puras pompas. Y por supuesto, con una acción política, nefasta… Y que ahí siguen, firmes en su inconcebible “defendalla y no enmendalla”
Y que claro, los abertzales tampoco estamos para echar cohetes, que ahí andamos, una por una haciendo lo que mejor sabemos, “Elkar jo”—
El día en que los innombrables jueces y maderos, trincaban al patriota Luis Goñi, – ¡Que orgullo de chaval!-, un servidor rumiaba: ¿Y si en lugar de un muro de mil, lo fuera de veinte mil…?
¿Y si veinte mil navarros, como en una nueva Gamazada sin retorno, cercáramos diariamente el parlamento, hasta ventilarlo de tanta desvergüenza, y de tan endémica fetidez?
¿Y si otros tantos ciudadanos osáramos dar la murga, un día si y otro también, banderas navarras e ikurriñas al viento, retando al consistorio…? Recalco, “banderas pacíficas” al viento, que no agresivas porras o criminales proyectiles de caucho…
¿Y si no hubiera hijo de madre, que votara a toda esta –como se les apoda por los rincones- gentuza?
¡Pero quiá! Están ahí, porque aunque –al parecer- nadie les bota, hay demasiada gentuza en negro o en B, que se dice ahora. Volviendo al ovillo… ¿Teniendo la casa como sucia y destartalada trapería, vamos a preocuparnos por esa trágica diáspora de emigrantes? ¡Nos quedan tan lejos…!
Grave sinrazón parece pues, esperar algo de esta sociedad integrada al parecer por ciudadanos romos, sin conciencia y con alma de pillastres, o lo que es peor, solemnemente estúpidos.
¡Hombre…!, soliviantarnos, aunque sea en “petit comité”, ya lo hacemos. Algo tan estéril como ilusorio. En definitiva puro gatillazo, o coitus interruptus…¡Tanta pólvora en salvas!
Y ahora, para más INRI, tan oprimidos como resignados, hemos de soportar esas perversas emanaciones telúricas de ese fascismo ultramontano, que como peste avanza imparable.
Lo más chungo es que parece hibernar, pero en el momento más crítico, resurge violento, xenófobo, intransigente… Y con su reguero de muerte, fanatismo, intransigencia ideológica, atroz incultura… Con la enseña fatídica, entre otras animaladas, de dar caza al emigrante… ¡Ya la tienen buena estos pobres desesperados…!
Y que lo más repugnante, es la benignidad e incluso la complacencia, con la que la ¿política…? europea los tolera.
¿Bueno no hay porque extrañarnos cuando en la piel de toro, siempre estuvieron presentes, tan presentes como la llamada Paca la culona…?
Pues muy bien fascistas, sigamos como lo hemos hecho durante siglos colonizándoles…
Arrasamos su cultura, quemamos sus raíces… Inculcamos a trompazos nuestra religión… Ahora ocupamos sus países por intereses energéticos, logísticos etc… Y cuando, las guerras, las persecuciones, las hambrunas los cercan, nos piden socorro y los sepultémoslos en los mares más tenebrosos…
Es la verdad, lo de Sodoma y Gomorra no fue para tanto cuando lo comparamos con nuestra conducta de “ciudadanos” del primer mundo. ¡Cuan inhumanos somos!
Nosotros somos los delincuentes, no los que acuden aquí, en busca de una miaja de lo que les expoliamos…









