El invento de la españolidad

Poco a poco, aunque de manera aún aislada, van apareciendo estudiosos que dedican su tiempo a desmontar punto por punto la gran mentira sobre la que descansan la llamada nación española y el concepto de la españolidad. Son trabajos hechos en profundidad que nos muestran los extremos a los que España es capaz de llegar usurpando la personalidad de Cataluña, apropiándose de sus hitos en el ámbito de las ciencias, de las letras, de la cultura, del pensamiento, del arte, de la gastronomía, del deporte…, y tergiversando nombres y hechos históricos, a fin de poderse creer que es lo que nunca será. Se puede pensar que esta perversa manipulación es cosa del pasado y que hoy los medios de comunicación imposibilitan las falsificaciones, pero no es cierto. Sólo hay que ver la coacción ejercida sobre los deportistas catalanes -con sanciones económicas y amenazas de inhabilitación- para poder apoderarse de sus logros y rentabilizarlos como españoles. El primatólogo santcugatense de origen mallorquín Lluís Garcia Sevilla y la psicóloga Imma Grande han hecho un trabajo extraordinario en este sentido y lo han recogido en el libro ‘El invento de la españolidad’, publicado por la Fundación ‘Catalunya Estado’ y galardonado con el Premio Irla 2012. Se trata de una disección científica espléndida de los elementos que utiliza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para que sus encuestas den unos resultados favorables a la españolidad. Este es un fragmento:

 

«El déficit informativo no se correlaciona con la españolidad, pero sí negativamente con la actitud democrática, así a más déficit informativo menos actitud democrática. Y la españolidad correlaciona negativamente, y mucho, con la actitud democrática, así, a más españolidad menos actitud democrática. […] La Escala de Identidad Nacional Subjetiva (EINS) contrapone un término aparentemente invariable, ‘español’, con una multitud de términos, los gentilicios oficiales de las comunidades, heterogéneos y muy desiguales. Debemos remarcar que es una auténtica trampa agrupar estos términos heterogéneos en una expresión única: ‘de mí comunidad’ o similar. […] La relación entre quienes se declaran ‘catalán’ y el uso de la lengua catalana no es una prueba de la validez del EINS, sino, por el contrario, una muestra más de la potencia de la lengua como marcador de comportamiento social».

 

El libro está dividido en media docena de apartados que nos hablan, entre otras cosas, de españolidad y democracia, del desprecio por el rigor psicométrico o, con bastante énfasis, de la colaboración siempre fiel de la RAE con la españolización: «El diccionario de la RAE 2010 presenta el catalán como una lengua de poca monta, vernácula, suavizando la etimología de vernáculo, que hace referencia a «los esclavos nacidos en casa del amo». Finalmente, en el epílogo, encontramos estas reflexiones: «Castilla quiere convertirse en el Estado hegemónico peninsular desde hace siglos. Pretende imponerse. Pero sólo anulando las otras identidades podrá ser. Quien tenía un imperio mediterráneo comercial era la Corona catalana. Quien tenía los medios económicos y militares, la tradición náutica, la vanguardia tecnológica…, en suma, quien tenía una historia como potencia medieval era la Nación Catalana. «El invento de la españolidad» es un libro desenmascarador que permite ver el uso tramposo de la psicometría, por parte del CIS, para influir en la opinión pública mediante datos científicos irreales en la escala de identidad nacional subjetiva. Un libro, en definitiva para ensanchar la mente y reflexionar.

 

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