Leí, que “entender, requiere silencio y soledad, condiciones que los medios, tratan de destrozar para mantenernos pasivos, mansos y cretinos”. De esta forma, aprovechando la gran bulla, se difunden las consignas, para vendernos esta “democracia” totalitaria, donde la realidad se manipula y se descontextualiza.
En definitiva, se fabrica el magma de la confusión, de las luces y sombras, donde lo de menos es el hecho, la noticia, el evento. Lo que interesa es el mensaje, “la consigna” puntual, aplicada por los bufones del régimen económico dominante.
Se trata de fajar la democracia, con sucedáneos democráticos, en función de unos privilegios de clase, que en realidad implican unas ideologías, descarada o subrepticiamente totalitarias.
Es una batalla, en la que a condición de mantener unas formas engañosas (menciones reiterativas o esporádicas al estado de derecho y democrático), con intoxicaciones, mentiras y tergiversaciones de los hechos etc…etc… se afanan los grandes “holding” de la comunicación.
Son los medios dominantes (cuya monopolio de la comunicación se supone superior al 90% de los existentes), cautivos de estos grandes trust financieros. Invadiéndonos en el ínterin con ideologías del consumo superfluo, de la evasión y del erotismo fácil y sin compromiso…
Su misión es interpretar las graves depresiones sociales, sin que se cuestione un sistema capitalista, que como en un “perpetuum movile”, parece recrearse en una sucesión de crisis inacabables.
Hoy, para los actuales gobernantes lo que está juego, no es hallar una luz que ilumine y subsane los fallos de un sistema dramático, sino hacer pervivir el sistema, con unas movidas sociales moderadamente aceptables.
Nunca venden la luz, ni se molestan en ofertar un precio. No ignoran que con la luz, se acabarían los privilegios de los vampiros que han dejado anémico el cuerpo del sistema.
Hoy, sus emisarios, los políticos, venden humo y tinieblas. Para ello cuentan con visitadores, o representantes y vendedores de sofismas, argumentaciones y falacias simples cuando no cretinas… Todo un cuerpo de “periodistas”, “creadores de ideas”, tertulianos, estómagos agradecidos y pesebreros corrompidos…
Es evidente pues, que la gran batalla de la regeneración económica y ética, tendremos que jugárnosla los pueblos en el campo de la información.
La deontología de los profesionales de la información, ni se plantea, ni se valora, aunque es algo cuya comprobación es simplísima, y que uno lo puede vivir cotidianamente y sin tapujos.
El 26 S, día de la huelga general, mis ojos vieron in situ –es un ejemplo-, la actuación de algunos forales (¿navarros…?). Bajo ningún concepto, al menos desde mi ubicación, percibí una mínima provocación de la gente, capaz de desencadenar la brutal actuación –¡Que difícil entender, lo que puede circular en aquel momento por las venas de semejantes posesos!- de algunos agentes.
La versión de algunos medios, me hizo dudar sobre si yo había asistido a otra película, aunque por la coincidencia del “ubi y del quando”, deduje que se trataba de la misma.
Si la versión de un simple hecho tan puntual, tan patente se adultera tan descaradamente, ¿que se habrá hecho en Euskalherría y concretamente con Navarra durante tantos lustros? ¿Cómo no explicar, que tantos patriotas que en el año 1893, hicieron su gamazada, hoy no se sientan conmocionados, ante la minoración, cuando no destrucción de nuestra cultura y patrimonio?
Ha sido tal la propaganda y la invasión de los medios españoles contra las esencias vascas, que como dice Vicente Aleixandre, en muchos vascos -sobre todo navarros-, se ha instaurado el auto-odio.
Es la labor de un irredentismo español, que según John Brown, tiene sus profetas en personajes como Savater o Rosa Diez… Personajes que representan un autoritarismo ideológico (dogmático, canónico).
Y es que en España el autoritarismo no es una deriva, sino la esencia. Justamente la que a través de los medios y entes institucionales se vende como lo políticamente correcto e incuestionable.
Son enormes los obstáculos que en España, los patriotas vascos (catalanes o gallegos en su caso) encontramos para disponer de una información veraz. Siempre hemos de caminar, desgañitándonos por enmendar las versiones tendenciosas sobre cualquier acontecimiento histórico o actual, que los organismos y agencias oficiales, emiten sin el menor pudor o escrúpulo moral.
Y sin embargo, de algún modo, somos conscientes de que se esta generando una conciencia popular, en concomitancia con movimientos y asociaciones culturales, que están dejando al pairo, a los tradicionales mentideros oficiales: prensa, radio, TV…
No es tarea fácil. Pero parece ser, que de día en día, empiezan a cundir con mayor generosidad, los testimonios de aquellos que son conscientes, de que la luz tiene un precio y que si no lo abonamos, la luz se nos huirá permanentemente….
Publicado por Nabarralde-k argitaratua









