Cualquier gobierno que utiliza o simplemente tolera la tortura, no es que carezca de credibilidad, es que merece todo desprecio y debiera ser denunciado y condenado por la comunidad internacional. Estaríamos hablando de un gobierno esencialmente imposibilitado para cualquier proyecto de pueblo.
Todos estos días, no cesan de aparecer en la prensa artículos contra esta lacra, que desde el franquismo hasta hoy mismo, no ha cesado de azotar a nuestro pueblo y especialmente a la juventud vasca.
Estas líneas lo más probable es que no aporten nada nuevo, pero el asunto ha llegado a ser tan alarmante, que me parce crucial insistir en la denuncia. Al menos, hasta que la tortura sea erradicada de los tétricos zulos de la Guardia civil, ertzaintza y de cualquier otro órgano represivo…
Porque muchos vascos -probablemente la gran mayoría- llevamos mas de medio siglo como testigos del terror y no sólo o precisamente del de ETA…
En estos días, son de rabiosa actualidad los “terroríficos” informes del portal Wikileaks.
Y no es que no se supiera, que justamente los autodenominados defensores del orden mundial EEUU y aliados –por supuesto el estado español, sin duda uno de los más fervientes aliados-, eran en realidad los primeros terroristas mundiales. No hablemos pues tanto sólo de China, Vietnan del Norte, Marruecos y tantos etc…
Ante la hipocresía de estos monstruos, el terrorismo convencional, –el de los disidentes- no pasa de ser una acertada o desacertada respuesta a la ingerencia y brutalidad de los primeros. Una nimiedad en cualquier caso, trátese de Irak, Sahara, Euskalherria etc…
En realidad, desde Hiroshima hasta nuestros días EEUU, ha sido el país que más tortura, represión y genocidio ha generado sobre la piel del planeta tierra. Por A o por B, siempre ha estado manchado de sangre.
Pues el tan informe Wikileaks, dicen que resulta estremecedor por la abrumadora –en cantidad y calidad- exposición de casos de tortura llevados acabos en las “cruzadas” -¡válgame Dios que cruzadas!- contra el terror. Irak, Afganistan, Somalia etc…
La Sra. Clinton -¡que ovarios y qué género de demócrata la ilustre madame!- dice que se hubiera evitado poniendo un bozal al informe. Es decir, matando al mensajero… ¿Pero están locos todos los periodistas y tertulianos esos que todavía la veneran como a la gran matrona de no se qué democracia?
Pero claro, es así como funciona esta gran mentira de nuestras democracias… Torturar hasta aniquilar la dignidad o la vida, no es ningún problema si se cumplen bien los protocolos, es decir si se oculta o se silencia sin fisuras.
Los ejércitos, policías, empresas privadas de “seguridad”, de los aliados o no aliados, se han convertido en una gigantesca máquina infernal de torturas.
Robert Fisk, acusa, ¿a que tanta sorpresa ahora cuando todo el mundo sabía de las torturas en masa que se aplicaban al mundo árabe?
Y si la justicia funcionara en este mundo con ecuanimidad, es decir, si fuera justa, Bush, Cheney, Rumsfeld, Condolezza Rice, Blair, Aznar, los generales Ricardo Sánchez, David Petraeus y toda una caterva de políticos, europeos deberían ser juzgados y condenados por genocidio. y torturadores.
Por bastante menos, con ser mucho, fueron juzgados Saddan Hussein, Milosevic y tantos otros de parecido pelaje…
Lo que quiero decir es bien simple, llamemos a las cosas por su nombre, Hay terroristas y terroristas. Unos provocan el terror “legalmente” y le llaman daños colaterales o cínicamente guerra contra el terror. Justamente la que más dolor, genocidio y sobre todo terror, produce. Son los países que organizan ese orden mundial que actualmente gozamos –es decir, que padecemos-…en Asia, Africa, América latina etc…
Los otros terroristas, los de “verdad”, son los demás, los que se revelan contra este orden mundial, impuesto desde el pentágono con el beneplácito de sus horacios…
Todos los terrorismos son nefastos, los de los estados y los contestatarios, es evidente. Pero unos, no hace falta especificar, son más culpables que otros, los que los casusan o fomentan. El hecho es que ambos se retroalimentan, se necesitan para poder sobrevivir…
Los estados “de derecho” pues –se puede afirmar con toda rotundidad-, hoy día son auténticos criminales y grandes torturadores, que es a lo que iba…
Eso es así, aunque el 90% de la prensa –quizás me quede corto-, o sea la canallesca, y todos los que engordan en su entorno, trate de ocultarlo.
Una prensa que se desgañitará, contra lo que habitualmente no pasan de bulos o gazmoñerías –la paja en el ojo ajeno- referidas a Venezuela, Cuba, Bolivia, etc… Unos medios que mirarán para otro lado, o en su caso, bendecirán la política genocida, tanto bélica como económica, por ejemplo de la OTAN.
Y en este entorno, España no es una excepción, sobre todo cuando por medio nos encontramos los vascos.
Torturar es un acto criminal tanto como consentirlo, que es lo que hacen gobernantes y políticos en general.
Ya metiéndonos en harina, digamos que se necesitan profesionales del suplicio. Gente experta en practicar la bañera, la bolsa, eléctrodos, tundir sin dejar huellas, humillar, violar…
– Pues mi padre o mi marido es especialista en degradar mujeres… Pues el mío, oiga, en colocar eléctrodos… Ay, pues el mío es un experto en aplicar la bolsa, no hay quien se le resista… etc…
Uno no puede imaginarse que haya personas –debe ser el caso de muchos policías- que practiquen una vida familiar normal y que tengan por ocupación envilecer a seres humanos.
Que les amanezca el nuevo día y de antemano sepan que su tarea o forma de ganarse la vida consista en machacar a un semejante… Y que una vez cumplido el horario laboral, vuelvan “al hogar”, con la satisfacción del deber cumplido…
– He conseguido vapulear a la cosa esa, hasta dejarle sin resuello, tirado entre sus mierdas y vómitos… Al final firmaba, hasta como vulgarmente se dice, la muerte de Manolete…ja…
Porque esa es la realidad de la tortura, que impune y arbitrariamente cualquier inocente puede confesarse culpable cuando le conducen a ese infierno de humana degradación. Que al fin y al cabo ese es el objetivo de todo torturador, envilecer a un ser humano hasta que confiese lo inconfesable.
¿No es eso lo que está pasando a nuestros hijos, nietos, hermanos, amigos…en nuestra doliente Euskalherria?
Para llegar a un estado tal de degeneración, es decir al oficio de torturador oficial, contemplo dos alternativas. O te obligan -me cuesta creerlo-, muy poca dignidad has de tener para mantenerte en tal oficio, o lo haces con fruición, en cuyo caso te conviertes en una alimaña, en un ser infrahumano… Resulta difícil entender como alguien puede caer tan bajo…
Debe resultar estremecedor, que tengas delante a un chaval/a, desnudos, absolutamente hundidos en una miseria existencial y que las fibras de tu alma, no vibren un mínimo. O la materia de tus entrañas es puro odio criminal, o estás drogado. Personalmente no encuentro otra explicación.
Lo cierto es que mientras exista la tortura, las personas estaremos en el aire. A cualquiera nos podrán convertir en un criminal sin serlo.
No se cuantos escritos, proclamas, denuncias más serán necesarias para erradicar de una vez por todas estos métodos criminales y la discrecionalidad con que la manejan los estados.
Hoy existen técnicas suficientes, para determinar la culpabilidad de los delincuentes. Pero lo que nos tememos es que no se trata de eso, de encontrar al delincuente.
Los vascos tenemos bastante claro que pretenden el estado español con la tortura. No hablo de las gentes de España. Estas en general, ni se enteran, la ignoran o si la conocen la aprueban, en ocasiones, con notable regocijo.
El objetivo de la tortura -y si me equivoco que me corrijan-, es terminar con la insurgencia, con las reivindicaciones políticas y culturales y sobre todo con la voz de soberanía, que siglos ha, sigue gritando por todos los confines de Euskalherria.
La tortura no va específicamente contra ETA, sino contra el pueblo vasco, que eso es lo que realmente les preocupa.









